LA COLUMNA

Carmen Tomás

Escritora y periodista en información económica


El capitalismo mata

En la campaña de las elecciones del pasado mes de abril, los líderes de Podemos ya lanzaron en sus mítines la idea de que el capitalismo mata, que el capitalismo es la antítesis del progreso, del socialismo benefactor que provee a los ciudadanos de todo lo que necesitan para llevar una vida digna. Ayer, miles de personas salieron a las calles de muchos lugares de España para exigir que se declare la emergencia climática y la pancarta que presidía las manifestaciones decía "el capitalismo mata el planeta". 
Con toda seguridad, todos los que salieron a la calle lo hicieron con sus móviles, repletos por dentro de metales de carísimo reciclaje. Y gritaban porque se acabe con los combustibles fósiles, los plásticos, la carne y otro sin fin de cosas que han traído al mundo el progreso y la gradual eliminación de las desigualdades en el mundo. Solo hay que comprobar con datos cómo es la vida de los ciudadanos en los países capitalistas y en los países comunistas, de los que por cierto todo el mundo quiere irse. Si el capitalismo mata, por qué millones de personas quieren salir de sus países hacia otros donde hay libertad, trabajo, educación, sanidad. En definitiva, donde se crea riqueza. 
La apropiación del ecologismo por la izquierda tiene, en mi opinión, mucho que ver con el fracaso que el socialismo-comunismo ha cosechado en sus banderas tradicionales de bienestar económico y social. El ecologismo como el feminismo han venido radicalizados, claro, a tapar esas carencias, que cualquier análisis riguroso, deja al descubierto lo que ha supuesto en términos económicos, pero también de libertad. Banderas que intentan tapar el fracaso de sus políticas, con las que a la postre apenas unos cuantos salen beneficiados, mientras la mayoría depende del estado benefactor y de los mesías que llegan para salvarles. Todos queremos un mundo mejor, más limpio y saludable. Pero, sin cuentos y sin hipocresía.