FIRMA SINDICADA

Rafael Torres

Periodista y escritor


La cuadrilla de Casado

Tal vez por demasiado imbuido de su súbito fervor por las corridas de toros, Pablo Casado, aspirante a la gobernación de España por el Partido Popular, ha creído conveniente formar cuadrilla para cubrir sus compromisos electorales por esas plazas. Por su aversión a los indultos, contagiada a sus subalternos, es improbable que le devuelvan ningún toro vivo a los corrales, pero es seguro que la virulencia de sus faenas, su desprecio del peligro (particularmente al de hacer el ridículo) y su afición por las banderillas de fuego, habrán de excitar el ánimo, no tanto la mente, del respetable. 
Para esas faenas, para esas tardes de gloria y ruido, el diestro se ha rodeado de una cuadrilla de confianza, a la altura de su propósito, que no es otro que el de desbancar de lo alto del escalafón a Sánchez, al que descalifica como toreador por calificarle de "peligro público". ¡Y qué cuadrilla! Al mozo de espadas, García Egea, campeón del mundo de lanzamiento de huesos de aceituna, ya le conocemos, y aunque su labor es oscura, vestir al maestro para ocultar sus múltiples desnudeces por ejemplo, no es por ello menos trascendente, sobre todo tratándose de un espada que tiende en lo cultural, en lo intelectual, y aun en lo político, a quedarse en cueros vivos. Los demás son nuevos, o casi, en ésta plaza. 
El segundo de Casado, que como tantos aspirantes al terno de oro se quedó en hombre de plata, es el gran Adolfo Suárez Illana, de rancia estirpe, que sólo flojea a la hora de medir los terrenos. Como no los mide, o los mide mal, le mete al maestro en unos jardines de cuidado, aunque el maestro también es maestro en meterse en esos jardines él solo al grito, precisamente, de "¡Dejadme solo!" Nada que ver éste Suárez, en cualquier caso, con el subalterno encargado de las banderillas negras, Juan José Cortés, insuperable a la hora de colocárselas a la efigie del "peligro público" Sánchez mediante la aseveración de que alterna con "asesinos, criminales, violadores y pederastas". 
Pero Casado es una figura moderna y lleva en su cuadrilla dos mujeres, dos, por lo aguerridas y osadas, amazonas. Medir, lo que se dice medir, tampoco sobresalen por medir muy bien los terrenos de la lid electoral, pero las actuaciones de Cayetana Álvarez de Toledo y de Isabel Díaz Ayuso, hoguera e inanidad respectivamente, no dejan indiferente a nadie. 
Tal es la cuadrilla, puro ardor, puro insulto, de Pablo Casado. Aspirante a reinar en el escalafón, con ella sólo va consiguiendo alternar, empatar, con Vox por esas plazas.