DESDE EL ALTO TAJO

Antonio Herraiz


Un tren sin parada

El ministro Ábalos ha intentado cargarse de un plumazo las siete leyes universales y las de física juntas. Da igual a la que acudamos, pero le retrata el principio de causa y efecto: nada sucede porque sí y no existe algo como es la casualidad. Hay que reconocer que la penúltima explicación que ha dado el Gobierno sobre su reunión clandestina con la vicepresidenta de Maduro ha sido la más lograda. ¿Por qué ha dado tantas versiones? Cosas de la ‘discreción’ diplomática. ¡Qué arte que tiene María Jesús Montero! Mira, en eso hemos ganado. Celáa no tiene ni pizca de gracia. No se puede comparar a una bilbaína con una sevillana del barrio de Triana. Ya lo decía Juan Belmonte: «Un sevillano, y más aún un trianero, está siempre de vuelta de todo y no puede andar por el mundo con aire de aldeano boquiabierto». Sin estar de vuelta de nada, si te cuentan cinco cosas diferentes sobre una misma situación, al menos, cuatro son mentira. Para llegar a esta conclusión no hace falta ir a la Universidad de Sevilla, donde estudió la portavoz.
A Ábalos le sacaron ayer de la nevera, que es donde llevan a los malos árbitros. Fue para dar una especie de fe de vida, después del ejercicio de escapismo a lo David Copperfield. «Estoy encantado de comerme marrones, dice el ministro retador. El problema es que la digestión suele ser bastante pesada. Con lo tranquilo que habría estado esta semana presumiendo de la puesta de largo del AVE de bajo coste. Como si lo viera tras la reunión del Consejo de Ministros: «Gracias al Gobierno de coalición hemos conseguido que la gente pueda hacer el trayecto entre Madrid y Barcelona por cinco euros». Pero estaba en la nevera y los billetes del nuevo servicio de alta velocidad low cost Avlo han salido a la venta sin que el ministro haya podido ponerse la medalla.
En Castilla-La Mancha, a este tren lo vamos a ver pasar de largo. ¿Ah, pero es que no para en Guadalajara? Aun así, no habrán escuchado a nadie de la Junta de Comunidades denunciar lo que es una evidente discriminación hacia un territorio. Uno más. El Avlo pasa también de largo por las estaciones de Lleida y de Camp de Tarragona. ¿Qué ha hecho la Generalitat de Cataluña? Dirigirse en varias ocasiones al secretario de Estado de Infraestructuras para que también pare en estas dos ciudades. Aquí, no. Vamos de sobrados. Y no sólo el silencio del Gobierno regional esconde este desprecio. También el propio Ayuntamiento de Guadalajara, dejando pasar una buena oportunidad para reclamar algo que es de justicia. ¿Los madrileños son más que los alcarreños? Si los trenes no paran en la estación de Guadalajara-Yebes, con unos servicios de AVE a Zaragoza y a Barcelona ya muy limitados de por sí, el número de viajeros no se puede comparar con el otras ciudades. Esto es una perogrullada para los que luego hablan de estación fantasma. ¿Y la oposición de todos los colores? El PP perdido en la neblina, Ciudadanos entregados al poder regional, Podemos con el regusto de la moqueta de Moncloa y Vox sin saber lo que es pisar el territorio. Al diputado nacional del partido de Abascal por la provincia de Guadalajara le sobran dedos en una mano para contar las veces que ha visitado la circunscripción en la que ha resultado elegido.
No es ninguna reivindicación aldeana. Es una prueba más de una vertebración discriminatoria. A un precio más bajo, vendrían más turistas de Zaragoza y de Cataluña. Porque  este AVE mira más hacia ese corredor y no tanto hacia Madrid. Mientras ocultan lo del Avlo, les seguirán hablando de la despoblación aquellos que han encontrado una oportunidad más para continuar viviendo del problema.