TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Morir

Cuenta el maestro Villoro (Dios es Redondo, 2006) que conoció a un tipo que había muerto 200 veces: «Trabajaba de doble en películas de narcos y traileras o en ocasionales westerns filmados en Durango. Era experto en rodar por escaleras, caer de balcones y ser atropellado», y de todas las muertes salió vivo. Villoro asegura que el tipo podía haber sido futbolista por su capacidad para fingir, aludiendo al teatro que le inyectan los peloteros a algunas caídas sobre el pasto. Yo añado, con todo el respeto, que de haber sido equipo, y no jugador, ese tipo habría sido el Atlético de Madrid de Simeone: especialista en morir… o parecer que lo hace.

Hay equipos que no saben sufrir porque no están diseñados para ello. El Barça es el caso paradigmático; si pierde, pierde a lo bestia, desintegrándose poco a poco sobre el césped. Este Atleti fue diseñado alrededor de una idea: sobrevivir. No importaba el precio, la posesión del rival, los disparos recibidos, las faltas cometidas, las pérdidas de tiempo ni la entidad del enemigo. No importaba el minuto del partido para correr como si la vida de tu hijo dependiese de esa pelota, la altura de tu par si en ese cabezazo estaba el despeje de tu vida (porque cada despeje era «el despeje de tu vida») o la velocidad con la que venía esa pelota para meterle la tibia, la espalda o la mismísima cara.

Recordar todo aquello es la manera de afrontar el partido de esta noche en Anfield «sufrir» es la única manera de jugar desde que Klopp convirtió al Liverpool en una trituradora. Lo normal será morir, ser atropellado durante 80-85 minutos, caer por los balcones y rodar por escaleras. Todo asumible, y pocos lo han ejecutado como aquel Atlético imaginado por el Cholo, mientras la portería propia esté a cero.