Javier Caruda de Juanas


Paciencia y pereza

08/04/2021

Retomo la rutina semanal de esta columna tras haber pasado las últimas fechas con el corazón encogido y la cabeza pensando si en 2022 el mes de abril nos traerá unas calles repletas de nazarenos y espectadores para dar cumplimiento al primaveral rito que se nos ha negado en los dos últimos años por aquello de la pandemia. Estos días han tenido poco que ver con la Semana Santa de 2020. En aquel momento, encerrados en casa, ni entendíamos ni sabíamos qué ocurría. Este año, encerrados en la región, entendemos y sabemos qué ocurre aunque no entendamos el comportamiento de algunos. Bueno, algo hemos mejorado. Comenzada la semana pascual nos quitamos el imaginario capuz que hemos portado durante las jornadas anteriores y nos topamos de bruces con la realidad que nos rodea. Aquí siguen todas las preocupaciones, problemas, desencuentros y alegrías que ya teníamos hace doce días. El objetivo de estas líneas semanales no es otro que compartir con ustedes todas aquellas cosas que, como conquenses, nos preocupan o nos alegran. Pero hoy quiero dar un pequeño salto y superar los límites regionales para hacer una incursión en el convulso panorama nacional. Y es que voy a tener que realizar todo un ejercicio de paciencia para aguantar las semanas que quedan hasta las elecciones a la Comunidad de Madrid. Se nos presentan con un tono bélico, de enfrentamiento, de descalificación, de hoy te digo esto y mañana, en los medios, te acuso de lo contrario. Y ya estoy harto de comprobar cómo las campañas electorales se basan en el “y tú más” en lugar de intentar convencer al electorado para que se elija a tal o cual candidato. A eso tengo que añadirle un nuevo acto paciente para aguantar las múltiples informaciones sobre el proceso de vacunación. Ya no sé si vamos bien, si vamos mal, si en agosto estará vacunado el 70% de la población, si vamos lentos, si astrazeneca es la panacea o si, al contrario, es poco menos que un producto demoniaco. No sabemos si hay que cerrar, si hay que abrir, si hay que abrir cerrando o cerrar abriendo. Y, para no cansarles, pondré la guinda de este pastel con la interpretación interesada de los datos de paro por parte de todos. Hay veces que pienso que nos toman por tontos, que unos y otros nos cuentan la verdad que quieren y como quieren y que, preocupados por aquello del “y tú más” que decía antes, se olvidan de las sencillas necesidades que tenemos. Necesitamos dejar de oír insultos, descalificaciones e ironías en las campañas electorales. Nuestros candidatos deben ser íntegros o, al menos, predicar con el ejemplo. Tienen que empezar a rebajar el clima de enfrentamiento que parece necesario en toda campaña electoral. La crisis sanitaria no debe ser un elemento para un beneficio partidista o como excusa para obtener un rédito político. La gente de la calle no estamos en esa línea. Necesitamos medidas urgentes para reactivar la economía. Y, sobre todo, necesitamos creer que nuestros gobernantes no están para crearnos problemas, al contrario, están para solucionarlos. Mientras esto ocurre, seguiré tirando de paciencia y eso, querido lector, me empieza a dar pereza.