Un día con la Policía

Leo Cortijo
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La Tribuna comparte una jornada de trabajo con la Policía Nacional en Cuenca. 12 horas con esos 'guardianes' del orden y la ley que ponen en riesgo lo más valioso que tienen, su vida, para asegurar la de los demás

Un día con la Policía - Foto: Reyes MartÁ­nez

Suena el despertador. El reloj marca las ocho y el sol comienza a iluminar con sus primeros rayos. Éste no es un día cualquiera. Por delante espera una jornada, cuanto menos, especial. Tenemos una cita en la Comisaría de Policía Nacional. La Tribuna se dispone a compartir 12 horas de trabajo con los encargados de velar por la seguridad y la tranquilidad de todos los conquenses. Con esos ‘guardianes’ del orden y la ley –casi siempre anónimos– que ponen en riesgo lo más valioso que tienen, su vida, para asegurar la de los demás.
A nuestra llegada nos espera la inspectora Nuria Cardo, que será nuestro faro en este maratoniano viaje. Son las ocho y media de la mañana y es ella la que lleva la batuta en la primera sesión informativa del día. Esta reunión ordinaria sirve para poner en común entre las diferentes brigadas de la Comisaría lo que ha pasado durante la noche anterior, así como los acontecimientos previstos más importantes. El matiz es clave y en él radica la mayor complejidad de este trabajo, y es que la hoja de ruta de un policía destaca por todo lo contrario, por llenarse de asuntos sobrevenidos de indescifrable nivel de gravedad. Este trabajo es una aventura diaria.
Tras el cónclave, partimos en el ‘zeta’ del oficial Roberto García y el agente Francisco Mario Escribano. A los pocos minutos, la emisora tiene un aviso para ellos. «Charlie uno para Sierra cero». Así se inicia la comunicación que les lleva hasta el barrio de Las Quinientas por un posible robo con fuerza en un domicilio. Nada más llegar, aseguran la zona y se cercioran de que no hay nadie dentro de la vivienda. Está deshabitada y los supuestos ladrones han salido rápido al comprobar que pinchaban en hueso. Solo queda precintar para que nadie entre y esperar a que Científica haga su función con el fin de encontrar restos de los asaltantes.
Un día con la PolicíaUn día con la Policía - Foto: Reyes MartÁ­nezCambiamos totalmente de tercio. Acompañamos ahora a la subinspectora y delegada de Participación Ciudadana, Consuelo Martínez. A las 11 asiste a una reunión en el Ayuntamiento, en la que también participan al alcalde, Darío Dolz, y el subinspector de la Policía Local, Juan Carlos Muñoz, con los representantes de la asociación de vecinos del barrio Cerro de la Horca. Los habitantes de la zona se encuentran algo intranquilos por un robo reciente. Desde Policía Nacional se les quiere transmitir tranquilidad y conocer su problemática, al tiempo que se les informa y se les ofrecen consejos en materia de prevención. Ante todo, cercanía.
Volvemos al coche patrulla. Desde el 112 y al filo del mediodía se deriva un aviso que requiere la presencia de la Policía en la calle San Rafael, en Tiradores, por un posible delito de violencia de género. Se activa el correspondiente protocolo y se procede a la detención del presunto agresor, mientras que a la presunta víctima se le traslada al hospital. Tras atenderla, una patrulla la recogerá para llevarla hasta la Comisaría y formalizar la denuncia, si así lo quiere, con el pertinente parte de las lesiones que pueda tener.
Dejamos de lado este servicio y de la mano de la inspectora Cardo y el subinspector Antonio Ruiz, de la brigada de Seguridad Ciudadana, realizamos un patrullaje preventivo en la zona de los institutos. Una acción que se encuadra dentro del Plan Director y que coincide con la salida al recreo de los alumnos. También se efectúa la vigilancia a la entrada y a la salida y el objetivo final es evitar posibles conflictos y riñas entre los jóvenes, así como el menudeo de estupefacientes. Esta acción a pie de calle se completa con charlas en las aulas sobre violencia de género, drogodependencia o acoso escolar, entre otros temas, y son coordinadas junto a los directores de los centros educativos.
A la una de la tarde volvemos a cambiar de vehículo. Viajamos de nuevo con el oficial García y el agente Escribano. En cuestión de media hora se reciben dos avisos. El primero exige una mediación en una riña familiar en plena calle. Los policías templan los ánimos de ambas partes para que el conflicto no persista y de la mejor forma posible descienden la temperatura del entuerto, que no era pequeño a su llegada. Además, a los implicados se les informa de los trámites que tienen que seguir para interponer posibles denuncias, mientras que nuestros protagonistas levantan el correspondiente parte de intervención. El segundo aviso corresponde a una violación del perímetro de seguridad entre un hombre condenado por violencia de género y su expareja. La alarma de la pulsera se ha activado y la Policía debe personarse de inmediato. Finalmente, y tras asegurarse de que la mujer se encuentra en perfecto estado, comprueban que el encuentro ha sido fortuito y no da lugar a una mayor intervención policial.
inspección y patrulla. La jornada vespertina es, relativamente, algo más tranquila. A las cinco de la tarde nos embarcamos en una inspección a un salón de juego de la ciudad de la mano del inspector y jefe de grupo de la Brigada de Policía Judicial, Joaquín Duque, y el agente Fernando Martínez. El modus operandi de la Policía en este tipo de actuaciones sigue el mismo patrón. Además de asegurarse de que el negocio está sujeto a la normativa vigente y de que ejerce la actividad de forma correcta en todos los sentidos, es fundamental controlar la zona de admisión de clientes, pues es ahí donde todos los usuarios se tienen que identificar para controlar que no acceden menores de edad ni personas que estén inscritas en el Registro General de Interdicciones de Acceso al Juego. Por esa razón, todo el que esté en el salón tiene que estar perfectamente identificado.
Volvemos a Comisaría. Allí nos espera Gustavo Jorge, inspector y jefe del Grupo 2 de Policía Judicial. En ese preciso momento se encuentra documentando una serie de efectos intervenidos en hechos delictivos, fundamentalmente artículos tecnológicos e informáticos. Han sido objetos sustraídos en el último mes y muchos de ellos guardan relación con otros hechos delictivos que se han producido en otras ciudades de España e, incluso, del extranjero.
Abrochamos el día en el centro comercial con la patrulla formada por el agente Jesús Salgado y el policía en prácticas Endika Rey. Ambos cumplen con otro Plan clave, el de Comercio Seguro. Esta acción está vigente todo el año, pero tiene fases de mayor actividad, coincidiendo por ejemplo con el periodo navideño. La Policía visita a los comerciantes de la ciudad para darles consejos sobre los métodos de seguridad y antihurtos más fiables. Porque uno de los mandamientos elementales de la vida es que más vale prevenir que curar. La Policía está ahí y siempre lo va a estar como ‘guardianes’ de Cuenca, pero su misión, al menos en una parte, es cosa de todos.