RATAS DE DOS PATAS

Ángel Villarino


Las fronteras del virus

24/04/2020

Nos hemos acostumbrado a entender el mundo a través de medalleros y no hacemos excepciones con el virus. De la misma manera que los mapas políticos no siempre respetan las divisiones naturales que encontramos en los mapas físicos, la geografía del Covid no se ajusta a las fronteras. No dejan de ser barreras imaginarias, más aún en el caso de la Unión Europa. Interpretar la pandemia en función de banderas y primeros ministros nos lleva a conclusiones tan tramposas como que Portugal es un modelo a seguir, cuando al ladito tenemos a Andalucía, con la misma población y los mismos muertos. O a Murcia, donde se han enterado de lo que estaba pasando porque les han encerrado en casa.
Es un problema visualizar la pandemia como un medallero e interpretar su extensión en función exclusiva de las decisiones que se toman en Moncloa o en el Congreso. Por fortuna, la mayoría de las cosas que nos ocurren, y que nos hacemos, no tienen que ver con la gestión política de turno, ya sea la del ministerio de Sanidad o la de las autonomías, que tienen transferidas tantas competencias, como las sanitarias. Pensar lo contrario es un ejercicio de ilusionismo equiparable al que practica Joan Canadell, presidente de la Cambra, cuando dice que «España es paro y muerte; mientras que Cataluña es vida y futuro». El virus ataca a los pulmones, genera trombos y mata.