PAISAJES Y PAISAJANES

Antonio Pérez Henares


Pactos tóxicos

Cuando Inés Arrimadas se convierta en la líder ya con todas las atribuciones otorgadas por el Congreso de Ciudadanos (ahora lo es de facto pero no de derecho), habrá de trazar, con urgencia y claridad, un línea clara de actuación para intentar volver a poner a su partido en pie. Ahora no lo está y la situación de espera le empuja a desvanecerse aún más. Ciudadanos, más allá incluso de su catástrofe en las generales, sufre una sensación de no estar, de irse disolviendo que le resulta letal y que Arrimadas debe atajar cuanto antes. Y en una de las cuestiones que habrá de afrontar, porque fue la que le condujo a la demolición, es la de establecer con claridad su sitio, ubicación y política de pactos.
A nivel nacional parece tenerlo claro, su apertura incluso a sondear en Cataluña una alternativa conjunta con el PP es prueba de ello. Pero también habrá de contemplar y revisar algunos de los pactos surgidos de las elecciones autonómicas y municipales. El asunto parece resuelto en el caso autonómico, excepto el esperpéntico asunto de Melilla, donde tiene un presidente con un único escaño, el suyo, dependiente totalmente del partido musulmán y los socialistas, pero en el municipal hay multitud de casos en la que se enfrenta ahora a una relación que tras la deriva del PSOE y su abrazo con separatistas y extrema izquierda, le resultan tóxicos. Puro veneno en un organismo ahora tan débil como el suyo.
Existe una larga lista de localidades madrileñas en esa situación y hasta capitales de provincia, como Jaén, que distorsionan de manera evidente cualquier intento de conseguir quitarse el sambenito, ganado a pulso, de partido veleta, pero es Castilla-La Mancha donde esa cuestión adquiere una relevancia extraordinaria. El pacto global con el PSOE que otorgó el poder que le quedaba por controlar de manera total a Emiliano García-Page, y que supuso que amén de una retahíla de pueblos de todos los tamaños, tres capitales de provincia pasaran a ser gobernadas por el PSOE, aunque en dos de ellas la Alcaldía durante dos años le corresponda a Ciudadanos, que más que gobernar, figura y eso cada vez menos, convertidos sus concejales en una comparsita bastante patética de los socialistas.
La entrega de Guadalajara, Ciudad Real y Albacete es la herencia que les ha dejado Juan Carlos Girauta, que tras perder, y quizás algo tuviera que ver con ello, su escaño en Toledo, al igual que perdieron todos los que tenían en la Región se retiró del escenario del que, en realidad, le habían retirado ya los votantes. Una herencia envenenada y de difícil solución además. Porque a las formas nocturnas y alevosas, en el caso de Guadalajara lo fueron en grado sumo, se une ahora la cuestión personal. Seamos claros, los de Ciudadanos colocados, y con ellos sus hermanos y demás parentela y amigos, que así de obscena ha sido en ocasiones la cosa, no van a estar muy dispuestos a dejar el pesebre sea el que sea el tiempo que puedan estar amorrados al mismo.
¿Que ello será el final de la formación política en la región? Pues camino lleva y a las pruebas de las últimas elecciones generales me remito. Pueden eso sí echar mano de una excusa, el propio Emiliano, y decir que él tiene y mantiene diferencias con el sanchismo. No es de las peores y hay base con que sostenerla. Pero verán, me da que con la gente no cuela. Que sí, que Emiliano al menos no se calla y algo dice, pero que a la postre es PSOE. Y el PSOE está en la cama con la extrema izquierda de Podemos, dando oxígeno y abrazos a Torra, el inhabilitado por la Justicia y la JEC, rebuscando la forma de sacar de la cárcel a junqueras y pactando en Navarra y en el País Vasco con Bildu. Y eso son cosas que por Castilla-La Mancha saben a rayos y huelen que apestan. Si lo sabrá Emiliano que hace lo que puede por despegarse de la olisnia porque sabe que por ahí le viene el peligro de perder la Junta. Pues Ciudadanos es peor aún. Es ponerle fecha a su certificado de defunción.