NOTAS AL PIE

Javier D. Bazaga


Sin acuerdo por el agua

Mucho pacto, mucho pacto, y luego nada. Ayer se dio carpetazo a la legislatura en Castilla-La Mancha -la oficial, la de las sesiones en las Cortes, que no la política, que seguirá hasta el 26 de mayo-, y se cerró sin un compromiso por uno de los asuntos más preocupantes para la región: el agua y los trasvases.
Tras la sentencia del Tribunal Supremo sobre los caudales ecológicos del Plan Hidrológico del Tajo, todo hacía pensar en la necesidad de una revisión a fondo del plan para la cuenca y la necesidad de tenerlo como referente para la gestión de sus recursos, para futuras derivaciones, o no, hacia el levante. Pero nada más lejos. La anhelada unidad para preservar un recurso común y necesario, ni siquiera ya para su explotación o contemplación paisajística, sino para el desarrollo social y económico del que dependen numerosos cultivos, municipios y familias, tampoco parece que se vaya a dar en lo político.
Pero qué le podemos pedir a unas cortes que dicen adiós con unas elecciones generales a la vuelta de la esquina, y unas autonómicas y municipales a la vuelta de la siguiente. Hay que fijar posiciones, y para ‘mojarse’ con el tema del agua hay que mantener equilibrios muy finos para no espantar los votos. Desde el Gobierno regional se pidió ayer la declaración de ‘inviabilidad’ del trasvase Tajo-Segura, pero la sesión se cerró sin acuerdo a pesar de haber vivido en estos pocos meses de gobierno socialista en La Moncloa numerosos trasvases injustificados.
De hecho, un día antes el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, presentó las 110 medidas que articularán su programa electoral para el 28 de abril. Y aunque incorporó una política del agua que avance en su adecuada gobernanza, nada dijo de los trasvases. Sí recoge su documento un «Plan nacional de Depuración, Saneamiento, Eficiencia, Ahorro y Reutilización del Agua con el objetivo de garantizar en el medio y largo plazo una gestión sostenible de los recursos hídricos basada en el ciclo integral, y aportar transparencia a los escenarios de gestión». Vamos, lo que hasta ahora, y con trasvases que se han limitado a justificar con un «lo permiten las normas de la Comisión de Explotación del Trasvase».
Ahora empezará con mayor intensidad la campaña, y habrá que escuchar las propuestas de unos y de otros. Ya les adelanto, y aquí me la juego, que pocos irán más allá de un «pacto nacional por el agua» en el que intentarán que se tengan en cuenta «todas las sensibilidades y necesidades territoriales con la solidaridad como premisa». Apuntado queda. Pero mientras, con un proceso de desertificación a las puertas, con un cambio climático que amenaza la continuidad de los pocos meses de lluvia que nos quedan en estas latitudes, y con un territorio que también se vacía por la falta de este recurso, natural sí, pero también económico, seguiremos oyendo que la discusión se centra en quién cambia más pañales o qué torero va mejor en las listas.