Las ventas de ajo conquense aumentarán por el coronavirus

J. López
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Países no habituales en el consumo del producto nacional elevan los pedidos en las últimas semanas

Las ventas de ajo conquense aumentarán por el coronavirus

Las mascarillas, los antisépticos o desinfectantes de manos no son los únicos productos que han experimentado un crecimiento sobre saliente en las ventas, desde que la pandemia del coronavirus traspasó las fronteras de China. El gigante asiático se ha visto obligado a frenar su producción interna y, al mismo tiempo que la enfermedad se extendía al resto de países del mundo, reestructurar la comercialización de sus productos en el exterior.
Al cierre de fábricas por cuarentena de los trabajadores y el consecuente parón comercial, se suma el recelo de muchos países del mundo de cara a seguir consumiendo productos manufacturados en el país chino.  
La coyuntura afectará directamente a la venta de ajo chino por el mundo, más cuando China es el principal exportador mundial de este bulbo, y beneficiará al ajo producido en el territorio nacional. Tanto es así que los exportadores de la zona de influencia de Las Pedroñeras –uno de los principales focos del cultivo de ajo en España–, ya están notado la subida de pedidos. Aún es pronto para cuantificar cómo y en qué medida beneficiará a las empresas españolas, pero ya se habla de un incremento de las exportaciones que ascendería entre el 15 y el 20 por ciento. 
El efecto que está teniendo el coronavirus «es inesperado», afirma el presidente del grupo del ajo de la Asociación Europea del Comercio de Frutas y Hortalizas (Eucofel) en Bruselas, Antonio Escudero, y responsable del sector en Asaja de Castilla-La Mancha.
Nuevos pedidos. La buena noticia es que además del tanto por cien que haya subido es que «hay países que llevaban muchos años sin consumir nuestro ajo», explica el también vicepresidente de Asaja Cuenca, que como productor y exportador de ajo de Las Pedroñeras confirma que se está enviando pedidos a destinos poco habituales como Túnez, Líbano o Ucrania. «Lo bueno es que una vez que conozcan la garantía alimentaria y los protocolos de calidad nuestro ajo y la particularidad del ajo morado, van a ver que la calidad no tiene nada que ver con lo que han consumido hasta ahora de ajo chino».
La nota mala es que «ya había una parte muy importante del ajo vendido cuando ha ocurrido esto». Es decir, «ya se comercializaron millones de kilos de ajos antes y a unos precios similares al de producción e incluso menor». Por tanto, lo que resta por vender era «de un 30 o un 35 por ciento», estima el miembro de Asaja Cuenca. 
No obstante, añade, «el año va a ser bueno entre comillas, porque no va a poder cubrir el tanto por ciento que queda con esta subida con lo que ya se había vendido anteriormente a precio bajo». 
La situación ocurre justo cuando China volvía a tener una campaña de gran producción, puesto que las inclemencias  meteorológicas habían reducido notablemente la producción de 2017. Incluso, la de 2019 era un 15 por ciento superior a la anterior. 
«Lo que no sabemos es como será la de este año, que empieza a últimos de mayo cuando aquí se inicia la de ajo temprano», expone Escudero, que insiste en que la mejor baza del ajo español, y concretamente el de Las Pedroñeras, es colocar el producto en lugares a los que hasta ahora no llegaba. «Al paso que vamos, las cámaras se van a quedar vacías. De muchos calibres ya no hay existencias». 
Eso sí, no se sabe cuanto tiempo durará esta situación. «Tengo constancia de que esta semana pasada han empezado a salir contenedores de China». De momento, los precios «están manteniéndose, pero hasta que haya una apertura global de lo que tienen no sabemos lo que puede ocurrir y eso tarda al menos unos 40 ó 45 días en llegar».