No sin mi barba

J. López
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Las barberías de barrio proliferan en los últimos tiempos por la demanda de público masculino de todas las edades que ya no se conforma con un corte sencillo y busca marcar tendencia o simplemente estar a la última moda

No sin mi barba - Foto: Reyes Martínez

Barbas frondosas y tan personales como las de Valle Inclán –el llamado primer hipster–, Karl Marx, Abraham Lincoln, el Che Guevara, o Rasputín, y bigotes con personalidad como los de Freddie Mercury, Fu Man Chú, Cantinflas, Dalí, Charles Chaplin o el propio Hitler.
Arreglarse la barba y el bigote, perfilársela buscando un estilo propio o simplemente rasurársela  está de moda desde hace unos años. Los jóvenes, sobre todo, moldean sus frondosos mostachos y recortan sus perillas para parecerse a un determinado actor, futbolista, cantante y personaje público o simplemente cambiar de look para estar a la moda. 
Quizás haya reparado que en los últimos tiempos proliferan barberías y peluquerías, negocios a los que no les falta en su fachada un elemento tan característico y representativo como el poste del barbero. Un elemento con líneas rojas y azules que anuncia de forma icónica este servicio estético dedicado exclusivamente para el género masculino. 
No sin mi barbaNo sin mi barbaLo cierto es que muchos de estos establecimientos, regentados por ciudadanos de diferentes nacionalidades, gozan de salud gracias al creciente interés de jóvenes y no tan jóvenes por marcar tendencia y estar a la última. 
Eso sí, los hipsters lo van a tener crudo con el coronavirus. Las autoridades médicas ya se han apresurado en advertir que la barba no se lleva bien con las mascarillas que previenen el contagio de la enfermedad por aquello de que el vello puede perforar los filtros y convertirlas en inservibles. 
barberos en cuenca. A los conquenses, como a casi todo el mundo, les gusta ir a la barbería «tanto como las mujeres van a la peluquería», cuenta Adrian Vasile, barbero que desde hace dos años regenta un establecimiento en el Paseo San Antonio. Dice que la mayoría de los clientes «vienen los viernes y sábados» para «ir preparados durante el fin de semana, sobre todo antes de salir de fiesta. Tiene que ser el día de antes».
No sin mi barbaNo sin mi barbaLos bigotes «no han cuajado todavía», pero los clientes demandan «barbas degradadas y largas por la punta. Se ha puesto de moda por la serie esa de los vikingos y todo el mundo quiere la coleta de Ragnar».
Este barbero rumano cree que cuando un famoso luce un nuevo peinado, «aunque esté mal hecho, todo el mundo lo quiere. Cristiano Ronaldo se dejó hacer una raya en el pelo en un acto benéfico y al día siguiente lo pedían todos». 
Freddy Monterrosa es el propietario, desde hace siete años, de una pequeña barbería en la calle poeta Diego Jesús Jiménez. Confirma que hace unos años «todo era tradicional, pero de un tiempo para acá ya hay variedades de barbas y bigotes a escoger». Algunos de sus clientes le muestran una foto en el móvil para que copie el corte que desean, incluso tiene un book con imágenes de diversos estilos. 
No sin mi barbaNo sin mi barbaHace cuatro meses que Juan Báez, dominicano, abrió esta pequeña barbería en la calle Doctor Galíndez. Sus clientes –pueden solicitar cita a través de La Calle Barber Shop en facebook– demandan mayoritariamente degradados. «A los españoles les ha influido el peinado de los futbolistas y los cantantes urbanos y latinos», comenta este peluquero, que apunta que hay clientes que «me han pedido que les corte el pelo como Cristiano Ronaldo o como Leo Messi». 
Bouzned Hamatchi, argelino que desde hace ocho años regenta una peluquería en la Travesía Federico García Lorca, asegura que «los hombres se cuidan hoy mucho más que hace unos años. La gente es más presumida y quieren tener su imagen, porque es lo que vale».