Vidal Maté

Periodista especializado en información agraria


Hacia una nueva regulación de los sectores ganaderos

El Ministerio de Agricultura, en coordinación con la producción y la industria, tiene en marcha una serie de disposiciones para la ordenación de los diferentes sectores ganaderos. El objetivo de las mismas es disponer de una normativa que responda mejor a la actual situación de cada una de esas actividades, tanto desde la perspectiva económica, costes de producción o mercados, como otros aspectos donde destaca la bioseguridad, la sanidad animal, el medio ambiente, el cambio climático, así como el bienestar animal. 
Las medidas planteadas desde la Administración responden a las directivas en las diferentes materias emanadas desde la Unión Europea, pero muy especialmente a las líneas maestras que se plantean en el marco de la próxima reforma de la Política Agrícola Común, donde van a tener un tratamiento prioritario los eco esquemas o los planes ecológicos agrícolas o ganaderos con el medio ambiente o el bienestar animal.
En medios de Agricultura se considera necesario lograr un crecimiento equilibrado en cada uno de los sectores en aras su competitividad, pero, sobre todo, para la directora general de Producciones y Mercados, Esperanza Orellana, se estima indispensable lograr esa nueva ordenación desde la perspectiva de la sanidad y la bioseguridad en las explotaciones, con especial atención a las exigencias medioambientales, el cambio climático y también, por el bienestar animal. Se trata de mayores exigencias en esas materias, unos costes más elevados, pero también, desde una perspectiva económica, supondrá dar seguridad a los ganaderos con la prevención o no difusión de enfermedades que pongan en riesgo su actividad y a la vez cumplir, con las exigencias medioambientales para no perjudicar al territorio, evitar problemas de contaminación y no incurrir en infracciones ante las disposiciones comunitarias
La ganadería es el sector más importante por el volumen que ha tenido en los últimos años la UE hasta posicionarse en el segundo productor con un censo fijo de unos 30 millones de cabezas y una producción de 4,5 millones de toneladas en línea de crecimiento, lo que ha dado lugar a algunos movimientos en contra de su expansión en zonas como Castilla-la Mancha y la Comunidad Valenciana y críticas veladas desde otros sectores como el enoturismo en Cataluña contra el paisaje y los olores de las granjas.
La nueva disposición contempla la posibilidad de que una Comunidad Autónoma pueda limitar la construcción de nuevas granjas por razones medio ambientales o sanitarias. Sin embargo, el objetivo de la nueva disposición no es limitar o prohibir la construcción de nuevas plantas, sino que las actuales y futuras cumplan con todos los requisitos en materia de bioseguridad, de sanidad y obviamente de respeto al medio ambiente y para su mayor contribución evitar el cambio climático.
El porcino cuenta desde el año 2000 con las normas básicas para su instalación y funcionamiento y contemplaba la existencia de unos techos de animales por explotación que se sitúan en una cifra base de 720 Unidades de Ganado Mayor, UGM, equivalentes a diferentes cifras en función cada especie. 
En avicultura de carne y de puesta no se contemplan limitaciones en volumen, pero sí en lo referente a distancias entre explotaciones que serían de 500 metros con carácter general y que llegarían a los 1.000 y 2.000 metros cuando se trata de explotaciones de recría o selección.
Esta es, en sus trabajos iniciales, la nueva normativa sobre el vacuno de leche y de carne y de leche con los mismos planteamientos. 
Esperanza Orellana señala la necesidad de abordar aspectos como denominación del manejo de los animales, de pasto, de pastoreo, que pueden llevar a la confusión al consumidor de leches. Igualmente, se quiere abordar la diferencia entre los animales extensivos y los intensivos o estabulados frontera que entiende muy compleja en cuanto una buena parte de los animales tienen una parte de su vida activa en el campo libres y otra estabulados y no se puede hablar objetivamente de extensivos, las mejores carnes e intensivas las de calidad más industrial. Tanto en vacuno de leche como de carne, hay dos corrientes, una partidaria de establecer unos determinados techos de explotación, aunque las granjas cumplieran condiciones medioambientales y otra en contra por estimar que una excesiva concentración puede tener un efecto negativo sobre el sector y sobre los mercados. Se trata de un fenómeno que ya se ha producido en el caso del porcino.
En el ovino no hay trabajos para establecer una regulación similar a las anteriores al no tener los mismos problemas de estructuras o de bioseguridad. La oveja cumple un papel positivo en el campo, usa recursos naturales, desbroza montes, previene incendios etc, aunque la actividad tampoco está exenta de efectos contaminantes en el aire.
La cunicultura tampoco tiene en marcha ninguna nueva normativa sectorial. Sin embargo, se trata de una actividad a la que se aventuran problemas a corto plazo ante la corriente comunitaria de eliminar la cría de animales en jaulas, como sucediera en las gallinas ponedoras. La cría de conejos intensivos en suelo es aún una incógnita.