El Ejército prevé dos oleadas más del virus

Europa Press
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Un documento militar asume que la normalidad absoluta llegará en 2022, que ninguna vacuna ofrecerá una absoluta protección ni estará lista hasta 2021 y ve clave una 'app' que pueda controlar los contactos de personas infectadas

Un grupo de soldados, durante las labores de desinfección en la residencia geriátrica de Los Canapes, en Avilés. - Foto: Alberto Morante

Dos oleadas más de la epidemia generada por la COVID-19, un plazo de un año o un año y medio para recuperar la normalidad, y asumir que ninguna vacuna ofrecerá un 100 por 100 de protección ni podrá estar lista hasta principios de 2021. Este es el pronóstico de la evolución del coronavirus plasmado en un informe oficial elaborado por la Jefatura de los Sistemas de Información, Telecomunicaciones y Asistencia Técnica (Jcisat) del Ejército de Tierra, que basa sus predicciones en «fuentes abiertas».
El documento estima como «más probable» un escenario en el que la enfermedad no desaparecerá, aunque la inmunidad adquirida por las personas ya contagiadas, los tratamientos que se descubran y la futura vacuna, harán que los problemas que provoque sean «mucho menores».
Antes de llegar a este punto, el texto contempla dos oleadas más de la epidemia, la primera a finales del próximo otoño después de un descenso del número de casos en verano y la segunda el siguiente invierno; aunque ambas de menor intensidad que la actual gracias a la inmunidad adquirida por una parte de la población y la mayor rapidez de respuesta.
Además, a juicio de los militares, sería «extremadamente importante» disponer de una aplicación de teléfono móvil capaz de controlar los contactos de las personas contagiadas para poder hacer frente con mayores garantías a las próximas oleadas.
Según augura, en el repunte del próximo otoño habrá menos infectados y eso hará que esta segunda ola no sea «tan extensa ni tan letal» que la actual, ya que «enseguida se tomarán medidas de confinamiento fuertes y habrán mejorado los medios y tratamientos».
El informe señala que el SARS-COV-2 no es de los virus que presentan mayor rango de infección, por detrás de otros como el sarampión, pero su problema es que se contagia antes de presentar síntomas, lo que dificulta su contención. Esto hace que el mayor problema que genere sea su rápida expansión, acumulando muchos casos simultáneamente y colapsando los servicios sanitarios. 
El documento considera que las medidas de aislamiento ayudan a restar fuerza a la epidemia, «pero no van a terminar con ella». Y apunta que el mayor peligro en el futuro serán las aglomeraciones. En este sentido, para la autoprotección, señala que la OMS y los EEUU recomiendan mascarillas auto filtrantes de los tipos FFP2 y FFP3, advirtiendo también que las mascarillas quirúrgicas (las que utiliza habitualmente el Ejército de Tierra) sirven para proteger a otros pero «no sirven en absoluto para impedir el contagio de uno mismo».