TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


¿A jugar?

24/04/2020

Hola, soy la UEFA y esto es Jackass: nos pasamos por el forro la posibilidad de contagio en cada córner, el silencio depresivo de los estadios y las recomendaciones de Sanidad y los científicos. El que diga que no juega, sancionado. Alguien, armado con mil argumentos sanitarios, el sentido común por bandera y un quintal de incredulidad ante la medida adoptada, levanta la mano. «Pero...». ¡Ni peros ni peras! Soy la UEFA y se juega. «Soy la UEFA» es una frase que pretende atemorizar más que «soy la OMS y lo desaconsejo» pero sin duda es menos que «soy el Covid-19 y esto no es Jackass, idiotas, sino una pandemia sin fecha de caducidad».

No permitirán ni objetores ni insumisos, gente que siga los protocolos de la Ciencia, en mayúsculas, y no los de un grupo de locos avariciosos que se gastarán el parné en test masivos para los jugadores. No permitirán Ligas que justifiquen su no-reanudación en consejos coherentes, tanto como «la salud es lo primero», máxima universal que, en efecto, también la UEFA se pasa por el forro. No permitirán disidentes que no lleven justificante firmado por papá (han anunciado dos excepciones: que el Gobierno local prohíba los eventos deportivos o «problemas económicos insuperables»).

Qué quieren que les diga: después harán dos o tres anuncios guapos con brazaletes de Respect y música lacrimógena con estadios vacíos y gotas de sudor cayendo a cámara lenta sobre fútbol en blanco y negro, pink washing, pero la imagen que está transmitiendo la UEFA (y LaLiga) en este empeño enfermizo por mantener el negocio como sea es la de un estamento mafioso empeñado en huir hacia adelante. Y la sociedad, la que ha visto que el fútbol no está en la lista de las 100 cosas más importantes, se frota los ojos. La credibilidad, si tenían alguna, que están perdiendo...