Sacrificio y gloria

J. López
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Esfuerzo, trabajo y disciplina son las razones para que este tándem de fisicoculturistas tocara el cielo hace 20 días y se alzara con el título de pareja campeona de España en el certamen disputado en la localidad de Estepona

Sacrificio y gloria

Mónica e Ismael, fisicoculturistas y de Cuenca, ostentan desde el pasado 9 de noviembre el título de campeones de España de Culturismo por parejas. Este tándem, en la vida real y en la deportiva, alcanzó la gloria después de meses y meses de incansable esfuerzo y sacrificio. El título no sólo es un premio a su constancia, si no que supone un reconocimiento a toda una vida dedicada al deporte, a una alimentación sana y equilibrada y, en definitiva, a una forma de vida que prima «seguir mejorando, cuidarse y estar activo». 
La pareja, que pertenece a la Federación de Valencia, también cosechó otros éxitos en el 51 campeonato nacional de Fisicoculturismo y Fitness de Estepona, puesto que Ismael fue cuarto en la modalidad Classic Physique hasta 175  y Mónica hizo lo propio en Bodyfitness sénior hasta 168.
El éxito les esperaba en la competición como dupla, con una coreografía perfecta bajo el sonido de la canción de Black Strobe, I’m  a man, que cautivó definitivamente a jurado y público. «Sabía que nuestra coreografía era competitiva e íbamos bien preparados», dice Mónica, que cuenta que apretaba la mano de Ismael cada vez que llamaban a las parejas en orden inverso a la posición que ocuparían y su nombre se colaba entre las tres mejores. «Cuando nos dieron el oro Ismael se fue al suelo.  Me puse casi a llorar», comenta ella. «El llorón de esta relación soy yo, con todo lo grande que soy», contesta él con una amplia sonrisa. 
Era el culmen a la preparación intensa, y no exenta de perseverancia, que ambos decidieron llevar a cabo prácticamente un año antes de la recompensa. 
Para ello, aseguran haber renunciado a ciertos placeres cotidianos, llevar un horario pautado y ceñirse a un programa férreo de entrenamientos y alimentación. Todo ello ante la atenta mirada de su hija y del calendario, en el que tachaban los días para convencerse a sí mismos de que quedaba un día menos para participar en el desafío.   
«Lo más difícil, en mi caso, fue la dieta. Hay una fase que se llama de volumen, en la que comemos muy limpio, cantidad suficiente y saciante, pero previo a la competición hay que trabajar con un gasto calórico mayor a la ingesta», comenta Mónica, quien asegura que el aspecto psicológico «tiene un 80 por ciento de importancia». ¿Los malos momentos? «Se combaten con voluntad, fuerza y, sobre todo, apoyándome en él».
Para Ismael, carpintero de profesión, lo más duro fue tener que compaginar el entreno casi diario con el trabajo. Eso, y que al volver al hogar había que preparar las comidas del día siguiente. «Llegas de trabajar por la noche, te tienes que poner a preparar el desayuno, el almuerzo, la comida, la merienda y pesar la cantidad de cada alimento. Eso requiere tiempo. El mismo que tienes para entrenar lo tienes que emplear en la cocina», afirma.
No obstante, y a pesar del duro esfuerzo que ha supuesto llevar la alta competición a sus vidas, ambos quieren seguir superándose y no descartan presentarse a la edición del próximo año, pues «sacas una versión tuya que te gusta, que da resultados, campeones de España, y dices: a lo mejor puedo mejorar el año que viene ese cuarto puesto, desarrollar mi físico y salir con un punto más competitivo», expresa Ismael. 
«Nosotros no lo vamos a dejar nunca. Es nuestro hobby. La competición la iremos viendo conforme pase el año y si podemos compaginar nuestras vidas, nuestro trabajo y la atención a nuestra hija. No lo descartamos nunca, vamos a entrenar duro siempre», concluye Mónica.