LA PLUMA CONTRA LA ESPADA

José Manuel Patón


La izquierda de derechas

La izquierda radical ha fracasado siempre porque con las políticas radicales de izquierdas se gana pobreza y se pierden puestos de trabajo, véase Venezuela o la Rusia de Stalin. La izquierda que triunfa en el mundo es la que con mucho cuidado y con guantes hace una política de derechas. Un ejemplo fue Felipe González cuando acabó con la aristocracia laboral e hizo la reconversión industrial despidiendo a todos los que sobraban de las empresas del metal, lo que le ganó una huelga convocada por su propio sindicato, Nicolas Redondo y la UGT. Pero González se mantuvo firme; no había otra. O despedía o el Estado tenía que hacerse cargo de los sueldos de las empresas que no funcionaban. Otro ejemplo: Tsipras en Grecia. Empezó como PODEMOS, era la izquierda radical y ganó. Pero después de ganar se dio cuenta que con sus políticas no podía ni pagar las pensiones ni los salarios de los funcionarios de Grecia. Total, les preguntó a los tótem europeos qué tenía que hacer y éstos después de explicárselo exhaustivamente le convencieron de que tenía que hacer una política de derechas, aunque él fuera de izquierdas. Es el más honrado que conozco en estos horizontes, pues así se lo explicó al pueblo griego por la televisión y como había prometido una cosa y tenía que hacer otra, convocó otras elecciones con el nuevo programa, esta vez de derechas, y volvió a ganar. Tsipras con su programa de derechas sacó a Grecia de la ruina. Además de los recortes que le propusieron en Bruselas tenía que acabar con las empresas estatales que todas perdían dinero y que el resto de los griegos tenían que pagar. Así que las vendió, incluyendo el Puerto del Pireo, para que la empresa privada las hiciera rentables, y así triunfó. Luego llegó el portugués, Antonio Costa, que era de izquierdas aunque no radical. Aunque se unió con la izquierda radical, hizo una política de derechas, y así salvó a Portugal. Hace 3 días volvió a ganar las elecciones y casi por mayoría absoluta, pero después de su gestión de derechas, rebajando los impuestos personales al 20% y el de sociedades al 21%, ha conseguido que muchos empresarios europeos pongan su sede en nuestro país vecino. El paro se ha reducido al 6,5%. ¡Qué envidia! Bajando impuestos recaudó más, como en el caso de Aznar, pero desde la izquierda. Sin embargo, la derecha timidorra y meapilas del PP no se atrevió a bajar los impuestos, es más, el muy felón de Montoro nos acribilló, y seguimos con la tasa de paro más alta de Europa. No creo que Sánchez pretenda pasar a la historia como un mequetrefe histórico, como ha pasado en el caso Zapatero, que en el último momento rebajó los salarios de los funcionarios, pero ya era tarde, pues se había gastado el presupuesto nacional en frontones en los pueblos. Me atrevo a decir que Sánchez no está dispuesto a hacer el mismo papel, y por eso ha rechazado una y otra vez la fusión con PODEMOS. Tampoco ha anulado la reforma laboral, aunque quiera llevarse a Franco a otro sitio. Nos está dando pistas.