CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


El líder de la oposición

Pablo Casado quiere ser líder de la oposición. Albert Rivera también. Pablo Casado se siente avalado por las urnas, es el presidente del partido que, después del PSOE, ha conseguido el mayor número de escaños. Albert Rivera se cree avalado para el liderazgo porque es el partido de la oposición que más ha crecido, mientras que el PP se ha dejado la mitad de votos en el camino.

Los dos argumentos son válidos, y tanto en un caso como en otro, el liderazgo se conseguirá en función de cómo ejerzan sus funciones ambos a lo largo de la legislatura … y cómo les afectarán los resultados de las elecciones del 26 de mayo.

En el PP han asumido que la marca está muy deteriorada después de no haber llegado ni de lejos a las expectativas puestas en las generales, y están ahora tan pendientes de las municipales y autonómicas que confiesan abiertamente que ni siquiera les parece mal que candidatos con gran predicamento en su municipio o en su comunidad hayan dejado de lado el logo del PP. Ocurre con Borja Sémper que aspira a la alcaldía de San Sebastián y con Xavier Albiol en la de Hospitalet. Lo que sea necesario con tal de conseguir superar lo ocurrido el día 28.

Tienen la esperanza en el PP de recuperar gran parte del voto perdido, entre otras razones porque creen que los votantes de centro derecha han tenido la oportunidad de comprobar que, como decían en campaña, el PP era el único partido que podía impedir que Pedro Sánchez se mantuviera en Moncloa. Ciudadanos ha doblado su voto, pero creen en Génova que no alcanzará nunca la potencia de un partido con fuerte implantación nacional.

Rivera, que rompió con todas las previsiones de los sondeos, incluso las más positivas, está convencido de que el resultado del día 28 no va a ser una excepción en la historia de Ciudadanos, que del 26 de mayo saldrá con importante participación en gobiernos municipales y autonómicos, presidiendo incluso alguno de ellos y que en poco tiempo se convertirá en el referente del centrismo, con votantes y militantes procedentes del PP y también del PSOE.

La situación ante el 26 de mayo es más difícil para Casado y por tanto más ventajosa para Rivera. La marca PP está en baja y el presidente del partido dispone de un tiempo excesivamente corto para remontar antes del día 26. Rivera en cambio siempre tendrá un buen resultado en comparativa con las municipales y autonómicas anteriores.

Los dos políticos se juegan el liderazgo de la oposición… siempre que Sánchez pueda formar gobierno, una posibilidad que no se puede descartar aunque es difícil que Rivera mantenga su noesno: unas nuevas elecciones probablemente supondrían un cierto renacer de PP, ya que se ha visto que Vox no sirve para echar a Sánchez.


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