TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Endémico

14/05/2020

Oigan, pues a mí este desgraciado (Mike Ryan, director de Emergencias Sanitarias de la OMS) me ha alegrado el mes: «La COVID-19 podría convertirse en otro virus endémico en nuestras comunidades y no irse nunca». Esto no se dice así, como lo de ya saben quiénes a los niños: la noticia se cuenta cuando el crío ya está mentalmente preparado para encajarla. No puedes decirlo a los dos meses -en nuestro caso- de encierro, Mike. No se puede ser tan científico

Vamos a llevarnos el susto al deporte: ¿significaría esto, poniéndonos en situaciones calamitosas como la perpetua mutación del virus (como la gripe o el sarampión, con los que hemos aprendido a convivir), que los estadios se vaciarán? ¿Que se acabaron para siempre, tal y como los conocemos, los ambientazos de The Kop, un final de etapa en el Tourmalet o el OAKA del Panathinaikos? ¿Que la televisión y el streaming van a ser nuestras ventanas al mundo y ya no podremos abrazarnos a un desconocido en un gol o peregrinar hacia el estadio después de hacer un calentamiento no reglamentario entre bares? ¿Qué diablos significa eso, Mike?

Supongo que estamos en la era de la indefinición (ni los máximos expertos saben todavía cómo se va a comportar el bicho) y el miedo es libre, pero llegará un día en que volvamos a los estadios y montes y pabellones con la misma tranquilidad con la que íbamos frente a la gripe común o el sarampión, ¿verdad? ¿O usted dejó de abrazarse al desconocido de al lado por el riesgo de contagio? Esa nueva normalidad de la que nos hablan será la normalidad de siempre con tiempo, cañas y vacuna. No creo que el futuro sea el de jugadores celebrando goles con abrazos a dos metros y aficionados chateando desde sus sofás. Eso no es deporte. Volverá…



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