El legado del Oso

Maricruz Sánchez (SPC)
-

El doctor Jiménez del Oso, un éxito televisivo y editorial de la España de los 70 y 80, sigue siendo 15 años después de su muerte uno de los mayores cazadores de misterios del país

El legado del Oso

Fernando Jiménez del Oso fue una mente inquieta repleta de misterios. Una caja de Pandora en la que confluyeron en un mismo punto, en el espacio y en el tiempo, el fenómeno ovni, la parapsicología, el espiritismo, los enigmas de Egipto y de las culturas americanas, de la Isla de Pascua y de Mohenjo Dahro, y en general los mayores secretos de la humanidad. Porque, si algo fue este médico y cirujano madrileño es un investigador de lo inexplicable. El primero que alcanzó popularidad en España en este complejo y denostado campo. Un pionero al que otros muchos siguieron los pasos después, y de cuya muerte se cumplen ahora 15 años. 
En recuerdo de esta fecha tan significativa, su hijo, el escritor y divulgador científico Fernando López del Oso, presenta un tributo muy especial a su padre: El legado del Oso (Ediciones Liciérnaga). Un texto homenaje al que fuera un referente y continúa siéndolo en la actualidad entre aquellos que decidieron seguir atentos sus pasos a través de la televisión, la radio las revistas y los libros.
Algunos de ellos participan en la propia obra. Grandes amigos y colaboradores como Juan José Benítez, Nacho Ares, Lorenzo Fernández Bueno, David Sentinella, Jesús Callejo, Silvia Casasola, Juan Ignacio Cuesta, Pedro Amorós y Javier Sierra, que tratan con sus análisis y recuerdos de desvelar las piezas secretas y los enigmas más apasionantes en torno al conocido doctor Jiménez del Oso. Un libro que promete ser imprescindible para los seguidores de un personaje disruptivo que no solo abrió la puerta a otras realidades a millones de personas, sino también a varias generaciones de televidentes que ahora podrán aventurarse a conocer su faceta más humana.


Vida de vocación

Jiménez del Oso arrancó su trayectoria profesional centrado en su primera pasión: la medicina. Así, tras licenciarse realizó la especialidad de Psiquiatría y, siendo alumno del doctor Juan José López Ibor, trabajó muy duro durante una larga temporada, por las mañanas en un hospital psiquiátrico y por las tardes en la Clínica López Ibor de Madrid.
Pero pronto la inquietud por lo inexplicable llamaría a su puerta. Su primer contacto con el medio televisivo llegaría en 1967 al colaborar con Narciso Ibáñez Serrador en la serie Historias para no dormir de TVE. Aunque no fue hasta 1974 cuando comenzó su popularidad, al ser fichado para llevar una pequeña sección dentro del programa Todo es posible en domingo, dirigida por Pedro Amalio López, hablando de enigmas y misterios.
En 1976 se le ofrece la oportunidad de dirigir y presentar Más Allá, su propio espacio en la televisión pública, que estuvo en antena hasta 1981, con altas cuotas de audiencia que llegaban a los ocho y nueve millones de espectadores. Precisamente gracias a este programa iniciaría viajes por distintas partes del mundo con vistas a la grabación de reportajes, especialmente a Egipto, México y Perú.
Entre 1982 y 1984 su espacio pasó a denominarse La Puerta del Misterio, dentro del cual, aparte de los programas grabados en estudio, albergó dos series de documentales realizadas y presentadas por él. En junio de 1982 se puso al frente de La España mágica, 13 programas sobre los ovnis, con un bloque en el espacio Punto de Encuentro, presentado por Pedro Macía. 
Ya en 1989 vendrían dos nuevas series documentales, El imperio del sol y El otro México esta vez para las televisiones autonómicas; dedicadas, respectivamente, a las culturas precolombinas peruanas y mesoamericanas. También ese año rodaría En busca del misterio, en compañía del periodista y escritor Juan José Benítez.
Junto a su trayectoria televisiva, Jiménez del Oso fue muy prolífico en publicaciones editoriales, firmando numerosas obras sobre enigmas y misterios. También editó libros esotéricos de otros autores. Además, en 1989 fue fundador y primer director de la revista Más Allá de la Ciencia. 
En 1991, pasaría a fundar y dirigir otra publicación: Espacio y Tiempo, desaparecida cuatro años más tarde, dando paso en diciembre de 1995 a la revista Enigmas del hombre y del universo, que dirigió hasta su fallecimiento en 2005.