CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Sánchez y el Rey

Pedro Sánchez se ha saltado todos los pasos previos que marca la Constitución para designar un candidato a la presidencia del gobierno. El texto recoge que una vez constituidas las Cortes el Rey llamará a consultas a los representantes de los grupos parlamentarios y, tras escucharles, propondrá un candidato. Una vez finalizadas las negociaciones del candidato con otros partidos , la presidencia del Congreso convocará la sesión de investidura.

Pedro Sánchez, en su soberbia infinita que le hace pensar que nadie tiene que decirle lo que debe hacer aunque sea la propia Constitución la que lo marque, actúa como candidato desde la misma noche electoral, cuando llamó a Pablo Iglesias y no respondió a la llamada de Pablo Casado. Ha negociado con Podemos todo y de todo, incluidos los ministros que incorporará al gobierno y en qué carteras, y a través de sus colaboradores ha iniciado conversaciones con ERC. Un partido que se sitúa fuera de la Constitución y que entre otras propuestas defiende la abolición de la monarquía, que es además el primer punto que los dirigentes de ERC han adelantado sobre lo pretenden llevar a sus conversaciones con los socialistas.

Muy ejemplar el comportamiento del presidente en funciones, que ni siquiera tuvo la deferencia con el Rey de esperar a que llegara a Cuba en visita de Estado para anunciar que había llegado con Iglesias a un acuerdo de gobierno de coalición.

En su partido las voces discrepantes son escasas en público, pero abundantes en privado. Discrepantes y de estupefacción ante la falta de respeto de Sánchez a la Constitución y también al partido, donde ha dejado de lado los órganos que históricamente han tenido la última palabra sustituyendo su capacidad de decisión por consultas a la militancia. Algunos de los dirigentes regionales, al igual que analistas ajenos al Psoe, ponen el acento también en la forma en la que Sánchez actúa sin tener en cuenta al Rey. En las monarquías parlamentarias como la española los reyes no tienen atribuciones gubernamentales más que en situaciones excepcionales, como ocurrió el 23-F, pero sí tienen una responsabilidad muy concreta, e importante, en las fechas posteriores a un proceso electoral. Responsabilidades que Sánchez no está teniendo en cuenta, hasta el punto de que pretendía que D. Felipe acudiera a la toma de posesión del nuevo presidente de Argentina dentro de unos días, coincidiendo con las fechas en las que tendría que iniciar las consultas parlamentarias.

Hace tiempo que Sánchez se ha convertido en un personaje inquietante, que pone en riesgo la necesaria estabilidad política y social española por su empeño en gobernar aunque las urnas no le conceden los votos necesarios para hacerlo solo o en compañía de otros que respeten la Constitución. Lo que le faltaba era que, además de acudir a quienes están al margen de la Constitución, o casi al margen, su respeto al Jefe de Estado brille por su ausencia.