TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


La vuelta

28/11/2019

El paso del tiempo (llámenlo madurez o experiencia), la pausa (llámenlo calma o sosiego) y la distancia (llámenlo imparcialidad o incluso indiferencia) te permite descubrir que la mejor manera de juzgar una jugada polémica es «darle la vuelta», o sea, preguntarte en caliente: «¿Cómo me encontraría yo si esa jugada se pita al revés?». Insisto en todos los anteriores conceptos entre paréntesis antes de reconocer que casi ningún aficionado es capaz de sentirlos o aplicarlos si está jugando su equipo y el árbitro se ha columpiado.

Tomo la jugada del Bernabéu (el empujoncito sobre Marcelo previo a la no-expulsión de Courtois) para explicarlo: es una de esas faltitas de mínimo contacto que siempre se han pitado a beneficio de inventario en los estadios grandes, no nos vamos a engañar a estas alturas. La gravedad del asunto radica en que Soares está al lado de la jugada y, en vivo y en directo, le dice a Marcelo que se levante, que el empujón es insuficiente. La violencia del directo nada tiene que ver con la violencia de la repetición a cámara lenta, donde todo son penaltis en el área y faltas fuera de ella. «Si te anulan un penalti y una roja al rival por una falta así, ¿qué pensarías?», es la pregunta que nadie quiere responder en ese momento. El forofo, en caliente, no quiere darle la vuelta a nada…

La gran duda de la jugada, no obstante, me la transmite el VAR. Y si el línea se equivoca en un saque de banda, pero el equipo beneficiado empieza a triangular, mete un paso al hueco y se produce un penalti dos minutos después… ¿puede revisarse quién tiró la pelota afuera? ¿Acaso no es una injusticia el «origen» de la jugada? ¿Hasta qué punto podemos rebobinar para validar o anular una decisión? Es el único hilo colgando que le veo a un sistema que hace aguas, pero sobre todo justicia.



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