TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Colegiados bajo presión

17/12/2019

Ya no tienen abrigos de visón en las camas de sus hoteles ni reciben de madrugada visitas de media docena de señoritas dispuestas a hacerles pasar una noche agradable a cambio de se hagan los despistados en el área local (historias reales de árbitros en un par de visitas a países de la Europa del Este); ahora la presión es incluso peor. Menos descarada, menos golfa e inmoral, pero superior: hoy dirigen los partidos intentando abstraerse del volumen de palabrerío, de opinadores, de redes sociales, de acceso a la hemeroteca, de medios de toda la vida y digitales, de blogueros, de influencers, de tertulianos gallináceos que gritan mucho en radios y televisiones... 
Toneladas de información tratando de sepultar un a priori; es decir: Hernández Hernández todavía no ha dado el pitido inicial del Barça-Madrid de mañana... pero ya está bajo sospecha sin haber cometido un error. 
En cuanto se conoció su señalamiento, en Madrid se pusieron de uñas: «Un árbitro que no gusta al Real Madrid». Por lo visto un día se equivocó en un gol de Bale que era legal, o en otra cosa, o no le sostuvo la puerta a una señora que entraba cargada con bolsas. «Un árbitro polémico en los ‘clásicos’», decía la prensa catalana, porque expulsó de forma rigurosa a Sergi Roberto, no expulsó a Bale en una entrada a Umtiti y alguna tontería más que no recuerdo. Y como al Barça le escamotean un penalti a Piqué en San Sebastián, en Barcelona ya hablan de Liga ‘amañada’ y en Madrid de ‘lágrimas’ que buscan condicionar el arbitraje.
«Intento que no me afecte -reconocía un árbitro internacional hace poco-, pero para eso habría que vivir en una cueva: hoy es una locura». Más si se van a pegar entre ellos, los más beneficiados de la historia, los más llorones