TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


No salgas

Sucedió hace 30 años y jamás lo olvidaremos quienes lo vimos en vivo y en directo. Para desmemoriados, pasotas, muchachos que no han investigado y simples 'asomados' a una historia que ni les va ni les viene: René Higuita fue un portero de fútbol colombiano que en la década de los noventa cuajó su fama. Tenía las pintas de un náufrago al borde del suicidio, melena descuidada y barba y ojeras, lucía un jersey amplio de horrible manga francesa y caminaba por el campo con desidia, como si le hubieran obligado a jugar en lugar de echar la siesta. Y sin embargo, figura en los ránkings históricos como uno de los mejores porteros de la historia. Es un dato exagerado, sin duda, aunque no negaré que ha sido uno de los más peculiares (¿El que más?) e influyentes: fue el primer gran portero que decidió usar los pies para algo más que pegar puntapiés sin sentido. No era difícil verle saliendo del área tirándole cañitos o autopases a un delantero que le presionaba de forma alocada, o sacar la pelota con destreza si sus centrales y sus mediocentros estaban presionados, o incluso golear: se retiró con 44 tantos en su haber, 37 de penalti y siete de tiro libre. Hace treinta años, digo, Colombia jugaba ante Camerún los octavos de final del Mundial de Italia y el mundo estaba dividido entre los benditos pelones de la 'cafetera' y los divertidísimos leones que capitaneaba Roger Milla, aquel delantero que decía tener 40 años pero aparentaba muchos más. Higuita, en la prórroga, intentó regatear al 'abuelo' camerunés… pero éste le quitó la pelota, marcó y eliminó a los colombianos. Esa foto se ha puesto de moda otra vez con el texto: «Si te dicen que no salgas, ¡no salgas!». El eslogan de moda frente al Covid-19. El propio Higuita la ha compartido en las redes sociales. Hay heridas que no cicatrizan en 30 años, pero pocas imágenes tan poderosas como para convencer a una población asustada.



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