CATHEDRA LIBRE

Miguel Romero


Patrón oro

Me viene a la memoria aquel grupo musical ‘Ricos y Pobres’, italiano y fundado en 1967, que imitando a The Mamas & the Papas, con Franco Gatti, Ángelo Sutgiu, Ángela Brambatti y Marina Occhiena, dieron vida a numerosas composiciones musicales, extendiendo por todo el mundo ese término universal en el que reflejaba el bien y el mal, la opulencia y la pobreza, lo bueno y lo malo, etc. Los Ricchi e Poveri que Califano bautizase y que he elegido para iniciar mi columna, no es más que una alusión a esa noticia que hace unos días me hacía sentirme fatal.
España es el décimo país donde hay más ricos en el mundo. Más de quinientos millones de euros. Sin duda, nuestro país ha crecido en los últimos años un 20% y sigue en alza. Todo esto me trae a la mente, la corrupción en la que miles de españoles, políticos, constructores, banqueros, inversores y timadores, ha salido a la palestra y otros tantos muchos y más, han quedado en el armario. Está claro que todo ha partido desde la crisis o burbuja del cemento, ahí empezaría ese espectacular crecimiento de nuestro país, llegando a este encomiable puesto del ranking mundial que tenemos el ‘lujo’ de ocupar y que dirige, como no podía ser de otra manera, nuestra encantadora nación ejemplar EEUU.
Claro, ese país que ahora «bien sabe dirigir» uno de los más ricos y poderosos del mundo, Trump, donde cuatro de cada diez habitantes está dentro de esa catalogación, sigue siendo un claro ejemplo para países ‘bananeros’ en muchos casos o ‘flamencos’ en otros, que saben engancharse a ese afortunado carro, dejando sin duda, en la cuneta a ese 20 % de habitantes -familias y familias- en exclusión social, como tenemos aquí en España. Y ¿qué más da?, lo que nos preocupa no es eso, nos preocupa más escuchar los dimes y diretes de los contertulios políticos, asistir y saber cómo y de qué forma afrontaremos el siguiente reto futbolístico entre Madrid, Atlético y Barcelona, ver las alfombras rojas donde vestidos y berlinas de lujo nos asaltan con vehemencia y sentimiento, o tal vez, lo que muchos hacemos, alternar en el bar de enfrente -cañita y aperitivo- y mientras yo, tenga en mi bolsillo un billete de veinte euros para gastar en ese día, lo demás, que se apañen. Y es que todo está muy necesitado de ‘arreglos morales’, de adecuar los valores al respeto, a la credibilidad, a la honradez y la dignidad. Poco cuesta mentir en estos tiempos, porque ya no son aquellas «mentirijillas piadosas» que cometíamos con nuestros padres, amigos o compañeros, ahora son ‘mentiras virtuosas’, llenas de hipocresía pero válidas porque se aceptan. ¿Qué me decís de esa sensación impotente de fiscales y jueces que ven como el catalanismo se salta a la torera cualquier disposición legal, norma, código o derecho?. La democracia moderna está en peligro. Me acuerdo de un bonito cuento que leía hace casi mil años: ‘El País de Jajá’ y ahora, estoy pensando escribir uno que titule, el ‘País de Memé’, porque amigos, la situación social de nuestro país es preocupante. Si realmente ocupamos ese escalafón en los países ricos del mundo y observamos cómo cada vez, tenemos más indigentes pidiendo en las aceras, más necesidades para las ONGs, tales como Cáritas Española o Cruz Roja, solicitando alimentos, juguetes, objetos de cambio, etc. para multitud de familias necesitadas, es horroroso sentir ‘pena’ y no hacer nada, por eso, o nos mojamos todos en cambiar nuestra sociedad, nuestro mundo, o caeremos en el mismo saco, seguro.