CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


¿Qué le pasa a Pedro Sánchez?

Pedro Sánchez no soporta la crítica y es implacable con el que le hace la menor recriminación.

Da el pego porque es hombre sonriente y amable cuando quiere serlo… pero lleva unos días en los que esa sonrisa ha desaparecido del mapa y muestra una cara hosca, antipática y chulesca que conocen bien los que saben de primera mano cuáles son sus reacciones ante la contrariedad. Desde hace unos días, ese carácter es ya de dominio público, lo mostró en el famoso debate en el que no le salieron bien las cosas, y mantiene desde entonces una prepotencia, superioridad e incluso desprecio a los demás que nunca es buena en nadie, pero menos aún en un político que depende tanto de la imagen. Sobre todo cuando está a menos de una semana de unas elecciones en las que se juega la presidencia del gobierno.

Ni los suyos, lo confiesan, entienden qué le pasa al presidente en funciones. Cuando mayor tendría que ser el esfuerzo para seducir a los electores, más distante se muestra con sus interlocutores. Y menos pendiente de no caer en errores de bulto que casi siempre son letales en campaña electoral. En el debate a cinco hizo propuestas que escandalizaban a sus rivales, en unos casos porque su partido las había bloqueado, como fue incluir los referendos ilegales en el código penal -estuvieron y los quitó el PSOE- o prometer lo que no podía prometer, como traer a Puigdemont a España cuando es una decisión que depende de los jueces. También cayó en las promesas de imposible cumplimiento, porque como sabe cualquiera con dos dedos de frente no se puede gastar que lo que se ingresa, y dar a manos llenas para llenar las urnas con votos a favor, corre el peligro de quebrar el Estado.

Algo le pasa a Sánchez y tiene que ver con las formas casi más que con el fondo. La manera en que interpeló al periodista Iñaki Alfonso –por no decir increpó- cuando le preguntó por el crecimiento y la crisis económica fue sorprendente, con un tono absolutamente inapropiado entre otras razones porque un periodista estaba obligado a preguntar. Pero tampoco ha estado muy fino su equipo, con Carmen Calvo a la cabeza, cuando se inició el runrún de que el presidente hacía anuncios inapropiados porque no tenía competencias sobre ellos. Por no hablar de que estaba poniendo en bandeja a la defensa de Puigdemont que insistiera en que el ex presidente de la Generalitat era víctima de una persecución política.

Ha escrito un artículo para publicar en una veintena de periódicos extranjeros en los que afirma que España cumple todos los requisitos democráticos en su lucha contra los secesionistas catalanes. Claro que los cumple… pero no ha elegido el mejor momento Pedro Sánchez para publicar ese artículo tras sus declaraciones sobre el futuro de Puigdemont.

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