Aguirre reúne una nueva exposición de Emilio Morales

Redacción
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El artista moteño exhibe la muestra de pintura que forma parte del programa 'Días de Arte Conquense'

Aguirre reúne una nueva exposición de Emilio Morales

Dentro de la programación 'Días de Arte Conquense' y del proyecto Excelencias organizado por la Concejalía de Educación, Cultura, Turismo y Patrimonio Histórico de Cuenca y con la colaboración de la Diputación Provincial de Cuenca, tendremos en esta ocasión una exposición de pintura de Emilio Morales en el Centro Cultural Aguirre de Cuenca, que se inaugura hoy martes 17 de diciembre a las 20 horas. 

Morales nace en Mota del Cuervo, tierra de quijotes, creciendo entre aspas y llanuras de color siena, con atardeceres rojizos de fuerte nostalgia, adornando su infancia entre el barro y la cerámica de aquellas cantareras universales. Inquieto como el molinear de sus ancestros, tímido para sus adentros buscando en cada instante la creatividad del entorno, el pintor Morales nos atenaza en su discurso con esas palabras entrecortadas pero intensas que lanza al vuelo de pincel, brocha, buril o espátula.
Una exposición más, diría su esposa Amparo -inseparable musa- y sin embargo, aquí en estos inmensos cuadros hay novedades cromáticas hacia el infinito de su impresionismo, surrealismo o abstracción. Paisajes urbanos donde la impersonalidad rasga la atmósfera latente, sin oxígeno y sí, abstraída de esa naturaleza que ya agoniza. Luego, sienas brillantes, suaves texturas, impresiones de una técnica -ya depurada- que le hace sentirse poeta de la pintura.
Al lado, la atomía de sus enseres, preocupaciones y sueños, le llevan a la escultura del microchips donde expresa el mecanismo de un futuro que no quiere adivinar por temor a equivocarse. Está seguro de lo que hace, porque ya van mucho tiempo de aprendizaje, y sus alumnos, todos hablan, de cómo es didáctica su mirada y de cómo sonríe al miedo de la arrogancia que no tiene. Es de esas personas que todos ansiamos sentir como "buena gente" y con ello se dice todo en esta vida de egoísmo impenitente.