CARTA DEL DIRECTOR

Francisco Javier Martínez


Ante una nueva reválida

A las nueve de la mañana del domingo, los colegios electorales volverán a abrir sus puertas siete meses después de la convocatoria anterior y con prácticamente el mismo escenario, salvo que la ciudadanía comienza a estar cada vez más escamada con sus dirigentes políticos. Lo importante es que haya una participación alta para que los resultados sean lo más aproximado a los pensamientos de los ciudadanos de a pie. Sin embargo, el fantasma de la abstención masiva sobrevuela el ambiente.
Mucho me temo que la situación resultante de estas Elecciones Generales no diferirá mucho de la anterior, por lo que los distintos partidos políticos están condenados a sentarse y pactar para garantizar la gobernabilidad durante los próximos meses. De acuerdo de que el Ejecutivo resultante será débil, pero los demócratas deben asumir la responsabilidad del momento -con el problema catalán en ebullición, una crisis económica inminente...- para afrontar los retos que están por llegar.
Por una vez, la clase política debe dejar a un lado sus intereses partidistas y velar por el interés general. Tenemos en juego asuntos importantes y no podemos estar todo el tiempo decidiendo si son galgos o podencos mientras el tiempo pasa y los acontecimientos se suceden uno tras otro.
Cuando se forme Gobierno dentro de unos meses, al reflexionar sobre lo ocurrido pensaremos que para formar ese Ejecutivo tampoco hubieran hecho falta  dos Elecciones Generales, con todo lo que conlleva -gasto público, campañas electorales, paralización política y económica del país...-. Pero lo que está claro es que la credibilidad de la clase política española está en las horas más bajas de la historia de la democracia en España. Los ciudadanos no intuyen una salida clara a la situación actual y muchos de ellos se quedarán en casa el próximo domingo en vez de ir a depositar su voto en la urna. Parece un gesto simple y que pasará desapercibido para el resultado final, pero no es así. Es el gesto más importante como ciudadano para una persona, porque cada voto cuenta y refleja el sentir del pueblo. Después, el político de turno manejará ese apoyo, pero deber tener siempre en mente que la confianza se otorga una vez y que si falla a sus electores, ellos tienen el poder de ponerle de patitas en la calle y buscar un candidato alternativo.
Dicho esto, el domingo hay que acudir de forma masiva a las urnas. Es nuestro derecho y nuestra obligación.