PAISAJES Y PAISAJANES

Antonio Pérez Henares


Los pajecillos de Page

Emiliano García-Page ha conseguido tener en Castilla-La Mancha un poder tan absoluto que no lo logró ni Bono en sus mejores tiempos. No hay que regatearle el mérito. Lo tiene y mucho. Aunque eso no significa no apuntar el demérito de otros, por no llamarle otras cosas, y pongamos que hablo del todavía presunto líder del PP en la región, que uno diría que en vez de colocarlo ahí su partido quien en verdad lo quiso y lo puso fue Emiliano. ¡Menudo chollo!
 Pero vamos, que Page lo ha logrado todo. La Junta con amplia mayoría absoluta, todas las diputaciones y las alcaldías de siete ciudades mas pobladas, entre ellas las cinco, sí, las cinco, capitales de provincia. Y este último logro ha sido su definitivo y completo éxito que ha de ser anotado en su haber y en el debe de Ciudadanos. O se creen que en esos dos añitos de migajas va a mandar algo Ciudadanos. ¡Vamos anda!. Les dejarán salir en las fotos y ya tienen bastante.
Han entregado mucho más que tres alcaldías, la de Guadalajara, la de Albacete y la de Ciudad Real, se han entregado ellos, envueltos y en lacito. Creen que han pillado cacho y lo que les han cogido a ellos ha sido la matrícula para los restos. Desde el pasado sábado, ya no son otra cosa que los pajecillos de Page. Sus dilectos servidores. Y ya sin posibilidad de enmienda, aunque no tardarán en desearla,  porque en esto y en estas tierras hay más memoria de lo que cree Girauta en según que cosas. Porque esto lo han muñido él y Ribera. Los de aquí, aunque a algunos les haya gustado el hacerlo, solo han dicho amén a sus  jefes, que son quienes desde hace mucho, desde hace cuatro años, han estado en connivencia con el PSOE primero con los buenos oficios y amistad con papá Bono y ahora, ya sin intermediarios, con Page. Que, insisto, bien hace y lo hace bien para sus intereses.
 Ha sido una traición, a muchos de sus votantes que se creyeron sus palabras, culminada en una vergonzosa y vergonzante mentira: es una falsedad absoluta que intentaran negociar absolutamente nada con el PP, pues estaba todo cerrado de antemano y solo quedaba formalizar el reaparto. Ello tiene  varias vertientes y conlleva  diferentes consecuencias.
 La primera es evidente. Todo el poder para Page. Absolutamente todo.  No queda representación institucional alguna de envergadura que sirva de contrapeso. Lo que no ha conseguido por él mismo, que ha sido mucho, se lo ha dado el «pase» de Ciudadanos. Porque se han «pasado» y sería ahora de ridiculez extrema que intentaran aparentar ser en las Cortes parte de la oposición. Son y serán lo que han querido ser. Los lacayos a los que se les viste bien y se les trata con buena mano. Si sirven bien al amo, claro. Porque dado el paso, entregado el manso y la hijuela ya no tienen nada que ofrecer y pintan aún menos. A Podemos, que tenían al menos una capacidad de amargarle, les compró y domesticó con una vicepresidencia. A éstos se la dará si le viene en gana pero ya no tiene porqué hacerlo, aunque como es listo seguro que algo les da con lo cual obtendrá dos ventajas. Que le coman de la mano y que además se vea que lo hacen. ¿Supongo que sabemos  en lo que concluyó aquella historia de Podemos? Extinguidos.
En el caso de Cs hay una dolorosa diferencia y variante con los morados. El pacto de Podemos y el PSOE estaba previsto de antemano y era aceptado por la inmensa mayoría de sus votantes. No lo es así en el caso de Ciudadanos que lo ha realizado con engaños, ocultaciones y mentiras flagrantes. Habrá desde luego quienes lo apoyen, sobre todo en las dirigencias y los que han pillado cacho, sillón, sueldo y poder,  pero la sensación que se percibe entre quienes fueron sus tan solo votantes  es de frustración y hasta de cierta vergüenza por haberse dejado timar de esta manera. Quedan cuatro años para las próximas, pero hay cosas que no se olvidan y que además en los pueblos, villas y ciudades nuestras resulta que se les cruza uno cada día por la calle.
 Lo que les sucedió a los podemitas puede sucederles a ellos. Aunque tienen una esperanza. Han dejado la oposición en las casi exclusivas manos del PP, que tendría la oportunidad con ello de recomponerse, resucitar y convertirse en el referente esencial del centro derecha. Pero para ello deberían antes que nada proceder a una catarsis de dimensiones telúricas en su propio seno. Lo primero, comenzar por reconocer su desastre y la tremenda lastra que supone su máximo dirigente y no pocos de la cúpula directiva. El fiasco  Núñez y su empecinamiento en perseverar en seguir siéndolo, es hoy el agarre de Ciudadanos y el mejor de los regalos que tras su arrollador triunfo le han podido hacer a Page.