CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Tufillo en el Congreso de los Diputados

Maritxell Batet no va a ser una presidenta del Congreso como Ana Pastor. No tiene el empaque personal y político de quien ha pasado de la vicepresidencia a la tercera vicepresidencia porque con su pírrico resultado del 28 de abril el PP no se encontraba en condicione de aspirar a más. Batet tampoco cuenta con la seguridad política de su antecesora, y, además, Pedro Sánchez va a marcar más líneas de actuación en el Congreso que las que podía haber marcado Rajoy a una Pastor en cuyo criterio confiaba plenamente.

En la sesión constituyente del Congreso ya se advirtió el tufillo de que la cosa va a cambiar bastante, Batet no tendrá manos libres: la nueva legislatura estará muy condicionada por la situación de los presos independentistas, y no será por una cuestión de principios ideológicos, sino simplemente porque Sánchez es perfectamente consciente de que más le vale no irritar al monstruo, porque en algunos momentos su apoyo puede ser imprescindible para mantenerse en el Gobierno. Y en esa peripecia va a contar con la ayuda inestimable de la presidenta de la Cámara.

La actitud de Batet en la sesión inaugural no solo cabreó a la oposición conservadora, sino que algunos diputados socialistas comentaban en privado su incomodidad, porque era muy evidente que el trato a los cuatro presos preventivos había sido de manga ancha. Como lo fue hacia los miembros de Podemos y al resto de independentistas catalanes, con fórmulas de acatamiento de la Constitución que ningún presidente que conozca el reglamento habría admitido. Y eso que Maritxell Batet tiene experiencia parlamentaria y es profesora de Derecho Constitucional… Cuando se supo que los cuatro diputados independentistas acudieron a la cafetería sin haber sido autorizados por el Supremo, hablaron con Puigdemont y además se les habilitado una sala para que se reunieran con sus mujeres, ya quedó claro que había indicaciones de colocar alfombra a Junqueras, Rull, Turull y Sánchez.

El curriculum político y profesional de Batet demuestra que sabía perfectamente que la suspensión de los diputados preventivos debía ser inmediata. Sin embargo anunció que había decidido llevar a la Mesa la petición de solicitar un informe a los servicios jurídicos de la Cámara y enviarlo posteriormente al Supremo, lo que no recoge el reglamento. Queda claro que lo ha hecho solo y exclusivamente para retrasar la suspensión hasta después de las elecciones del día 26. La propia Fiscalía ha enviado un escrito al Tribunal Supremo para que ordene al Congreso que actúe según marca su reglamento, porque la suspensión es una decisión del Congreso, no del Supremo.

Las decisiones de Batet en sus primeros minutos como presidenta evidencian que está para lo que está: máxima cautela en todo lo relacionado con los independentistas… lo que hace prever que, una vez conocida la sentencia, si es condenatoria a nadie asombrará que se aborde más pronto que tarde un posible indulto.


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