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Laya autorizó de "buena fe" una entrada "discreta" de Gali

EFE
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La exministra se niega a identificar la "autoridad argelina" que solicitó la acogida del líder polisario por razones humanitarias ni tampoco revela "el modo en el que España, en el ejercicio de su soberanía, toma sus decisiones políticas"

La exministra de Asuntos Exteriores Arancha González Laya (3i) llega al Juzgado de Instrucción Número 7 de Zaragoza para declarar en relación a la entrada en España de Brahim Gali - Foto: Fabián Simón Europa Press

La exministra de Asuntos Exteriores Arancha González Laya reconoció el pasado lunes ante el titular del juzgado de instrucción número 7 de Zaragoza, Rafael Lasala, que autorizó una entrada "discreta" del líder polisario Brahim Gali en España a mediados de abril por razones humanitarias y que lo hizo "de buena fe" ante la petición de un país tercero.

González Laya declaró el 4 de octubre en la capital aragonesa como investigada en el caso de la entrada en España por la Base Aérea de Zaragoza de Gali, gravemente enfermo de COVID-19, y ante el juez la exministra se refirió en múltiples ocasiones a la "buena fe" que rige las relaciones internacionales de España con otros países.

A preguntas del juez, Laya explicó que recibió una llamada el 14 de abril de una "autoridad argelina", que por la ley de secretos oficiales rehusó identificar, en la que le pedían acoger a Gali por razones humanitarias.

A Laya le dijeron, según ella misma apuntó, que Gali tenía pasaporte diplomático y que su hijo, la persona que le acompañaba, tenía permiso de residencia en España, y "de buena fe" y con respeto al acuerdo de Schengen, se autorizó la entrada que permite en estas situaciones dejar entrar a un ciudadano dentro del territorio de la UE incluso aunque no porte documentos.

Pero es que a Laya, quien rehusó en varias ocasiones revelar si alguien más en el Gobierno sabía del asunto, le insistieron en que Gali tenía pasaporte diplomático y por lo tanto se entendió que no era necesario el control de pasaportes de una persona que llegaba "entubada y sedada" y a quien le urgía una evacuación a un hospital.

La exministra incidió en que "no es extraordinario" que España reciba estas peticiones por "motivos humanitarios", aunque sí es raro que la petición proceda de un país tercero y no de oenegés o particulares, pero no es "ni la primera ni la última vez que España recibe una solicitud así "relacionada con causas humanitarias".

Cuando recibió la llamada, la petición siguió "los cauces propios" de una decisión que es, según la exministra, "política y de ejercicio de la soberanía del país", cauces que no especificó acogiéndose al deber de reserva para no revelar "el modo en el que España, en el ejercicio de su soberanía, toma sus decisiones políticas".

Reconoció que la llegada de Gali fue "excepcional" por cuatro factores: se trató de una petición que llegó de un país tercero, que afectaba a una persona gravemente enferma, de alguien "con perfil político" y que afectaba a dos países "vecinos" (Argelia y Marruecos) cuya relación tiene "aristas políticas".

Todo ello es lo que hizo tratar el asunto, insistió la exministra, con "discrección", pero "desde la humildad y la buena fe", lo que no tiene que ver -declaró Laya- "con la arbitrariedad ni con la ilegalidad ni con el ocultamiento".

Lo que les hizo ser "particularmente discretos", según reconoció, también tuvo que ver con que la petición de acogida llegó de un país y que otro país (Marruecos) podía molestarse al enterarse.

A preguntas del juez, Laya reconoció que no se hicieron averiguaciones por si Gali tenía limitación para entrar en el espacio Schengen porque, insistió, le guió para tomar las decisiones la "buena fe" que rige las relaciones con Argelia.

La exministra insistió en que la única razón por la que no se hizo el control de pasaportes fue por la "excepcionalidad de la situación, no para "sustraer" a la persona que llegaba, que se sabía que era el líder del polisario, de "ningún escrutinio" ni porque se temiera que tuviera alguna causa pendiente en otro país de la UE.

Gali aterrizó en Zaragoza y fue trasladado inmediatamente en ambulancia al hospital San Pedro de Logroño.

Laya recalcó en su declaración que no tuvo "absolutamente nada que ver con la parte médica" y dijo que la decisión de Gali de usar un nombre falso no partió del ministerio y que se enteró de eso "por la prensa".

La exministra insistió en que hubiera actuado "igual" con una petición similar de otro país y explicó ante el juez que Gali aterrizó en Zaragoza por razones "puramente prácticas", ya que se buscaba un hospital cercano con camas libres en la UCI, y por razones técnicas no pudo hacerlo en Logroño.