TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Año Klopp

Se van a hinchar de leer cosas sobre «El personaje del año» o, peor aún, «El personaje de la década». Lo primero es subjetivo. Lo segundo, directamente irreal: las décadas empiezan en el año que termina en «1» y terminan en el año que termina en «0», así que hasta el 31 de diciembre del próximo año todavía se pueden acumular méritos. Dicho lo cual, 2019 pertenece a Jurgen Klopp, el tipo que durante cuatro años ha ido moldeando un equipo (el Liverpool) que es hoy el mejor del planeta con bastante diferencia sobre el segundo.

Klopp y su sonrisa de 100 dientes aterrizan en el Merseyside en verano de 2016. El gigantón de Stuttgart llega con vitolas erróneas («Es un entrenador de niños», llega a decir Florentino Pérez, al parecer, a sus asesores cuando éstos lo proponen para el banquillo blanco) y solo dos certezas: intensidad y frenesí. El primer año invierte 70 millones en Wijnaldum y Mané, el segundo casi 170 en Van Dijk, Salah, Oxlade-Chamberlain y Robertson, el tercero la misma cantidad en Alisson, Keita y Fabinho… y el proyecto ya está terminado: tiene atletas incansables, guerreros dispuestos a morir por una idea, una docena larga de futbolistas que no estaban en el primer nivel mundial cuando llegaron pero que, vestidos de rojo al calor de Anfield, ya han llegado a lo más alto. Y ésa era la idea y con todo eso el Liverpool gana la Copa de Europa. Y con apenas 10 millones de euros más (8 de ellos este invierno, con el japonés Minamino) lidera la Premier League con una solvencia abusiva, y ver cualquier partido de los reds es asomarse a una película emitida al doble de velocidad de lo permitido («¿A estos del Liverpool les hacen controles de dopaje?», publicaba un tuitero tras el brutal 0-4 al Leicester, segundo en Inglaterra). 2019 ha sido el año-Klopp, el artesano que ha creado un equipo eléctrico, fugaz y (aparentemente) imbatible.