CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Casado, ante su partido

11/01/2020

El lunes Pablo Casado presidirá la Junta Directiva Nacional del PP, de la que forman parte unos 300 cargos nacionales, regionales y parlamentarios. La JDN habitualmente se ha limitado a escuchar con respeto a su presidente y la mayoría de las intervenciones son para apoyarlo abierta y públicamente. En esta ocasión sin embargo puede surgir alguna voz diferenciada. No discrepante, porque nadie en la Junta pone en cuestión a Pablo Casado, pero sí para reflexionar respecto a la línea de la actual dirección, con una posición que para algunos dirigentes se ha escorado excesivamente a la derecha cuando el PP siempre ha sumado más votos cuando ha actuado como un partido en el que convivían votantes conservadores con otros que se sentían identificados con el centro. 
La JDN se ha convocado para cambiar impresiones sobre la estrategia a seguir en el nuevo escenario político, en el que el PP se ha mantenido en una posición de intransigencia que no ha convencido a un sector de su partido, que pensaba que incluso podía haber evitado el gobierno de coalición de izquierdas ofreciendo un pacto de legislatura a Sánchez. Ya no hay vuelta atrás, pero es fundamental para el PP y para Casado concretar la línea a seguir a partir de ahora. 
Casado y Egea creen que hay que mantenerse en la derecha  para impedir  la fuga de votos hacia Vox, pero hay otros que piensan que lo inteligente es la moderación. Más aun ahora que Rivera está fuera de la política y ha sido sustituido por una nueva líder en Ciudadanos, Inés Arrimadas, con una posición claramente centrada. Se encuentra en una situación de total precariedad, pero su discurso puede calar entre los votantes del PP. Utiliza unos mensajes muy a pie de calle, con un lenguaje coloquial que al mismo tiempo insiste en la firmeza de sus convicciones, sin los vaivenes de Rivera.
Casado  no ha sabido impedir el gobierno de izquierdas, pero sí puede cambiar su forma de hacer política para sacar el máximo rendimiento electoral. Decía días atrás un veterano socialista preocupado por el rechazo importante que provoca el pacto de su partido con Esquerra, que a poco bien que se mueva Pablo Casado puede convertirse en el próximo presidente, porque Sánchez va a salir muy tocado por ese acuerdo con los independentistas. Que piense así un socialista de experiencia significa que se abre una oportunidad para el PP, pero eso obliga a promover políticas valientes, sin complejos, con el ojo puesto en no desencantar a sus votantes de derechas pero sin desatender el centro. Casado, si trabaja con cabeza y sin atender los cantos de sirena, puede hacerlo. 
El dirigente palentino ha decepcionado a mucha gente del Partido Popular, por eso no alcanzó los cien escaños con los que soñaba. En su mano está alcanzarlos, e incluso superarlos, con una estrategia bien diseñada para recuperar la fuerza que un día tuvo su formación.