CARTA DEL DIRECTOR

Francisco Javier Martínez


Instituciones monocolores

El PSOE ya se puso manos a la obra para recuperar la Alcaldía de Cuenca. El vicepresidente en funciones de la Junta de Comunidades, José Luis Martínez Guijarro, ya manifestó que no hay ningún problema en asumir las reivindicaciones que Isidoro Gómez Cavero lanzó durante la campaña electoral desde Cuenca nos une. Martínez Guijarro se compromete a llevar a cabo todos los proyectos que dependan de la Junta, tales como la Autovía Cuenca-Albacete o la reactivación de los remontes en la ciudad.
Por otra parte, Darío Dolz, número uno de la lista socialista a la Alcaldía, ofrece a Gómez Cavero el entrar en el equipo de Gobierno municipal para que participe en la toma de decisiones en el seno del Ayuntamiento.
Por lo que ve, querido lector, el PSOEse lanzó con toda su artillería a intentar conseguir que Cuenca nos une le dé apoyo en el Pleno de investidura y se implique en la acción de Gobierno durante todo el mandato. La Alcaldía de la capital es una pieza de caza mayor y el PSOE no quiere dejarla escapar. Si lo consigue          -todos los pronósticos le son favorables-, será la primera vez en los últimos ocho años que la capital y la Junta de Comunidades son del mismo color político. 
Esta circunstancia no es baladí, ya que ya no hay ninguna excusa para que los proyectos de ciudad salgan adelante sin ninguna cortapisa por la diferencia de partidos al frente de las instituciones. Y si a esto sumamos que la Diputación también estará en manos del PSOE, las tres instituciones deben remar en la misma dirección para que la economía conquense se reactive y hay desarrollo en la ciudad y en la provincia.
La gestión de la diversidad de color político en Ayuntamiento y Junta de Comunidades no se hizo como es debido. Los dirigentes de ambas instituciones faltaron al respeto institucional y esos desplantes y tiras y aflojas los pagaron los ciudadanos que vieron cómo se paralizaban proyectos importantes, como la autovía entre Cuenca y Albacete que supone una vía de comunicación rápida con el Levante. Los políticos no supieron tener alturas de miras para trabajar en común por el bien de una provincia necesitada de las máximas ayudas posibles para creer que existe un futuro halagüeño. Se perdieron ocho años de vida de una ciudad Patrimonio de la Humanidad sumida en una agonía económica que no permite ni la más mínima alegría.
Esperemos que este nuevo mandato esté protagonizado por una apuesta decidida por Cuenca.