CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Una entrevista envenenada

19/04/2020

Pablo Casado ha pasado el fin de semana preparando la entrevista que mantendrá con Pedro Sánchez este lunes para analizar el futuro inmediato y la viabilidad del Pacto de Reconstrucción.

No es una situación fácil para ninguno de los dos, Sánchez cuenta con el apoyo incondicional de Podemos, y solo Podemos, porque los restantes partidos que le dieron su voto en la investidura ponen ahora en condiciones. Casado por su parte no ha encontrado en estas semanas adhesiones a su figura y a su forma de hacer política, a pesar de que se cumplen 100 días del gobierno más desastroso que ha habido en España. Gobierno además internamente muy dividido, ya que gran parte de los ministros elegidos por Sánchez discrepan profundamente de las iniciativas que presentan los miembros de Podemos y que está respaldando el presidente.

Sánchez y Casado nunca han tenido buena relación, pero desde que se formó gobierno han alcanzado un punto de enconamiento, con descalificaciones personales incluidas, que no es bueno para ninguno de los dos políticos. La entrevista que van a mantener nace por tanto envenenada, y es Casado el que tiene más que perder si no consiguen un mínimo acercamiento.

A poco que encuentre a un Sánchez dispuesto a negociar seriamente sobre cuestiones concretas, Casado debería recordar a Albert Rivera, al que su animadversión personal hacia Sánchez le impidió alcanzar un acuerdo que hubiera impedido la catástrofe del gobierno de coalición que hoy tenemos en España. Casado jugaría bien sus cartas si ofreciera algún tipo de pacto de mínimos para abordar sobre todo la crisis económica que tenemos ya delante. La del coronavirus es difícil que se enderece a pesar de las medidas anunciadas el sábado, porque el desorbitado número de muertes, el más alto del mundo en porcentaje por población, ya no tiene remedio. Pero la catástrofe sería aún más dramática sin medidas económicas acertadas.

En el campo económico es donde Casado puede demostrar si cuenta con el sentido de Estado que se supone al líder de la oposición. Sentido de Estado que incrementaría su potencial político.

La Unión Europea ha decidido acudir en socorro de países, como España e Italia, que necesitan dinero, respaldo y avales para salir del hoyo. Ese socorro actual obliga sin embargo a hacer frente a la deuda contraída y a tomar medidas drásticas que Pablo Iglesias, como buen populista cargado de demagogia, no está dispuesto a aceptar. Casado puede ser la mano que ayude al presidente de gobierno, y por tanto a los españoles, a salir de esta crisis. O, al menos, intentarlo a poco que vea en Sánchez un mínimo de interés en enmendar errores cometidos.

Ya llegará el momento de trabajar para el relevo en el gobierno si ni siquiera con el apoyo externo del PP consigue Sánchez la ansiada reconstrucción.

Con Casado insistiendo en la cara de perro ante Sánchez, ni echa a Sánchez de Moncloa… ni gana puntos para sustituirle.