Un belén como homenaje

J.A.J./Foto:David Pérez
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Un belén como homenaje - Foto: David Pérez

Las Cortes acogen el último Nacimiento elaborado por el belenista José García Sánchez-Beato, recientemente fallecido. Este Belén inacabado recrea el entorno de la Cámara en el siglo XVI

José García Sánchez-Beato se labró todo un prestigio en Toledo al combinar su afición belenista con la recreación a escala de la capital regional en sus épocas de mayor gloria, los siglos XVI y XVII. Para ello, con la ayuda de personal del colegio Alfonso VI y su asociación de madres y padres de alumnos, trasladó a la Sagrada Familia a reproducciones veristas de típicos rincones toledanos como la Plaza de Zocodover, que fueron elegidas por las Cortes regionales como su Belén oficial durante varios años. Desgraciadamente, su reciente muerte ha hecho que en esta ocasión haya faltado a esta entrañable cita. Pero no lo ha hecho su última obra, una reproducción en miniatura del barrio donde se sitúa la Cámara autonómica, que aunque incompleta, es un nuevo ejemplo de su maestría como miniaturista. La obra podrá contemplarse en estas fechas en la entrada  principal del Parlamento
El Nacimiento fue presentado ayer en un emotivo acto durante el cual el presidente de las Cortes, Jesús Fernández Vaquero, entregó una placa de reconocimiento al artista que fue recogida por su viuda, Margarita San Félix. En su discurso, Fernández Vaquero glosó la trayectoria de García Sánchez-Beato, de quien destacó su carácter de persona «buena en el más amplio sentido de la palabra, y un artista» que hizo «verdaderas maravillas» a la hora de reproducir Toledo y devolverla a sus siglos de oro.
Fernández Vaquero, en nombre propio y del personal de la Cámara, que había desarrollado una relación de afecto con el belenista, reiteró su pésame a su familia y amigos. También animó a sus colaboradores a terminar este Nacimiento para que vuelva a exponerse, esta vez terminado, en el sede del Parlamento castellano-manchego.
Por su parte, Margarita San Félix agradeció el homenaje a su marido  y destacó que en torno a su afición se creó un importante equipo de aficionados a las recreaciones en miniatura. Expresó su deseo de que este grupo continúe unido para terminar su última obra y que «allá donde nos mire, se sienta orgulloso de nosotros».


Jesús, María y José, en Gilitos.

José García Sánchez-Beato utilizaba elementos como el poliestireno expandido, la arcilla o piedra natural para recrear los rincones toledanos y su reconstrucción a escala del barrio de las Cortes vuelve a dar fe del manejo suyo y de su equipo al reproducir los más mínimos detalles.  Y así se hace con el edificio parlamentario, que resucita como el Convento de San Gil, popularmente conocido como de Gilitos. En la maqueta no faltan sus antiguos inquilinos, los monjes, y es en su vieja capilla donde se encuentran las figuritas de la Sagrada Familia en una posición peculiar. María abraza por el hombro a José, quien a su vez porta al recién nacido Jesús.
En torno a este edificio, pueden verse otras reproducciones de edificios cercanos junto a figuras que representan a artesanos u otros personajes habituales del Toledo hace unos siglos, sin faltar figuras de renombre como El Greco.