Bale fulmina al Kashima

SPC
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Bale fulmina al Kashima - Foto: ANDREW BOYERS

El Real Madrid vence con comodidad al Kashima Antlers gracias a un 'hat-trick' del galés, que parece haber recuperado su gen competitivo

El Real Madrid accedió ayer a la final del Mundial de Clubes, en la que se medirá al Al Ain, tras comenzar con paso firme su camino a la tercera corona consecutiva liderado por Gareth Bale, que castigó con un triplete la endeblez defensiva del Kashima Antlers.
El vigente campeón despejó las dudas en su debut en la competición. Gestionó la obligación de ganar con esa experiencia de ganador de finales que recuperó en un momento señalado para despejar dudas.
Advertido por lo sufrido por River Plate, encaró un duelo con máximo respeto a las virtudes del cuadro nipón, pero con el empeño de explotar sus defectos. Fue por donde se rompió el duelo, pero antes hubo momentos de aviso. Una relajación sería castigada y lo demostró un conjunto asiático con aroma brasileño en un arranque con poderío. 
El aviso estaba lanzado. Lo sufrido hace dos años se repetiría si los merengues no igualaban el nivel de intensidad del Kashima, que buscó el físico para hacer daño mientras que el equipo español quería el balón. Reaccionó el bloque madrileño con arrancadas de Bale por la izquierda y un dominio basado en el orden que aportó Marcos Llorente.
Las llegadas a la portería rival se harían esperar. Con velocidad lo hacía la escuadra nipón, Serginho no encontraba puerta con su disparo en carrera y una salida rápida de Courtois evitaba el disparo Shoma Doi.
El premio para el Real Madrid llegaba a un minuto del descanso. El equipo blanco explotaba el punto débil del rival, su fragilidad defensiva. Una simple combinación en una banda servía. De altísima calidad, eso sí, cuando Bale conectó con Marcelo y lanzó el desmarque al toque medido, picado, que cayó muerto para que el galés lo enganchase en carrera. El disparo ajustado al poste fue inalcanzable para el portero japonés.
Tras el descanso, Bale sacó partido de una acción repleta de despropósito. El galés se aprovechó de un a falta de entendimiento entre la defensa y el guardameta para adelantarse, robar un balón y marcar a puerta vacía.
Dos minutos después, el de Cardiff cerró su mejor partido del año con un zurdazo a una escuadra. Un triplete que le reivindica en el papel de líder que se espera de él.
El premio al conjunto japonés llegó con intervención del VAR. Marcelo rompía el fuera de juego y el disparo raso de Shoma Doi no lo alcanzaba Courtois, aunque el Real Madrid accedió sin problemas a la final.