TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Señores que hablan

Es gente con una edad. Edad-edad, de la de contar batallitas de relativo interés mezcladas con historietas que o no tienen sentido o no interesan a nadie. O son mentira, pero como las digo yo, piensan, me tienen que escuchar.

Pelé, Maradona, Cruyff… tipos que mientras estuvieron en pie sobre una cancha fueron gloria pura, pero que fuera de ella -y también fuera de los banquillos- interpretaron el papel del viejo insoportable que no puede callarse ni debajo del agua. «Señores que hablan», nombre del grupo, o más «pontifican» que «hablan» porque consideran que su opinión sigue siendo ya no útil sino palabra de Dios para todo aquel que quiera escuchar algo que «va a misa».

Es el club de los elegidos porque fueron los más grandes, pero estos señores que hablan son incontables: basta una personalidad difusa, un egocentrismo a prueba de morteros alineado con un alto concepto de sí mismos, una verborrea ingobernable y la perenne sensación de que el público está ahí abajo esperando escucharles.

«No me gustan Neymar y Messi como jugadores de equipo» fueron las palabras de otro de estos señores, Louis Van Gaal, esta semana. Podemos adivinar el sentido del mensaje, pero también la idea disparatada de un técnico que fue grande pero se cree superlativo: si le hubiesen dado a elegir entre «un buen jugador de equipo» o Messi, habría elegido al primero, ¿verdad? Ya… El problema de estos señores que hablan radica en la cantidad de horas y páginas y megas que hay que rellenar cada maldito día con el fútbol: siempre hay un micrófono abierto dispuesto a amplificar sus chorradas y elevarlas a debate. Van Gaal, ya retirado, sabe que siempre estará en activo mientras haya un solo forofo queriendo a escucharle. Ver publicadas sus tonterías, el alimento de genio retirado…