NOTAS AL PIE

Javier D. Bazaga


La serie del verano

Pues hasta aquí llegó la negociación. Ese intento de que la investidura de Pedro Sánchez se resolviera en el mes de julio se ha dado contra un muro muy difícil de derribar. Llámenlo soberbia, tozudez, irresponsabilidad o pelea de egos, el caso es que por unos y por otros lo de julio va a ser como lo de la Asamblea de Madrid, el ensayo general de una obra que se sabe que acaba mal.
Y lo malo es que en esta representación ya sabemos que alguno de los personajes no va a seguir en la siguiente temporada. Así es. Hasta ahora ha sido como esas series que tanto recomiendan para el verano. Intriga y giros inesperados que mantienen la tensión hasta el final. Pero, a menos que los guionistas se saquen un as de la manga, me parece que ya se sabe cómo va a terminar, con una extensión injustificada del último episodio con resultado decepcionante, y con fecha de emisión fijada de antemano: el próximo 10 de noviembre.
Pedro Sánchez no quiere meter a Pablo Iglesias en su Consejo de Ministros. Pero es que, aunque lo hiciera, no suman la mayoría necesaria para sacar la investidura adelante, por lo que su negativa está justificada. Iglesias sigue enrocado en que quiere que sus 42 diputados estén representados en ese Ejecutivo, en el escalón más alto. Pero ya ven que aunque ambos cedieran en sus posturas, aún no tendrían los apoyos necesarios.
En el caso de Castilla-La Mancha hace cuatro años sí sumaban, y José García Molina tensó la cuerda hasta que tuvo sitio en el Consejo de Gobierno con una Vicepresidencia. Lo hizo tumbando los presupuestos. Tuvo lo que quería, y en las siguientes elecciones desapareció. Insisto, sería el ego o la soberbia, pero es que en el caso que nos ocupa, ni siquiera Iglesias tiene la capacidad por sí solo de tumbar unos presupuestos.
Y aquí entra la responsabilidad de los otros. Los diputados del PSOE que se abstuvieron en 2016 lo hicieron por responsabilidad. La legislatura se puso en marcha y se pudieron activar las medidas pendientes y prorrogadas por el periodo tan largo de interinidad. Que sí, que el «no es no» lo pronunció muchas veces y muy contundentes el propio Sánchez como para venir a pedir ahora la abstención de PP y Ciudadanos. Pero es que no hay otra. Y ya que Albert Rivera no está por la labor de dar el paso, ni tampoco de dimitir para que sea su partido el que se inmole en la investidura, se me ocurre, para final apoteósico de la temporada, que sea Pablo Casado el que de el paso y sea el Partido Popular el que se abstenga, por responsabilidad y sentido de Estado, que no es sino lo que le pidieron a Sánchez hace tres años. Así, la serie podría continuar en septiembre, y seguro que no faltarían las sorpresas, pero nos evitaríamos una gran decepción, que en vez de ‘Juego de Tronos’ parece que estemos viendo el final de ‘Perdidos’.