TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Tiene que mejorar

23/12/2019

Los futbolistas dicen lo más honesto en las derrotas y lo más coherente en las victorias. Lo primero, sobre todo si viven instalados en la comodidad de los colores de equipo grande, nace del dolor y de la falta de costumbre. Algunos, casi todos, saben de qué va el juego. La derrota es una opción, por mucho que el dinero y la diferencia monetaria con el resto la haya minimizado. Y en ese momento, como moralmente no pueden decir: «Es un juego y a veces pierdes», los discursos después del partido (si no ha habido polémica arbitral) son honrados porque nacen de una cura de humildad.

Pero en la victoria, además, hay coherencia. Como han ganado, como no existe la presión de la sensación de culpa, el jugador está más desinhibido. Y entonces razona con total libertad.

Pongamos a Jordi Alba, un tipo que jamás ha dejado grandes titulares, que no es de los favoritos de la prensa, pero que lleva mucho tiempo en la cresta de la ola, sabe de qué va la profesión y vive expuesto desde la atalaya del Barça.

«El arbitraje y el VAR tienen que mejorar… igual que nosotros», dijo tras el partido ante el Alavés.

¡Pues claro! Apenas llevamos temporada y media con el invento y ya hay una legión de asesinos que quieren matarlo. ¡En un deporte que es profesional e injusto desde hace más de 150 años!

Jordi Alba, como muchos otros que creen en el VAR a veces sí y a veces no, según venga bien, calla en el favor y grita en la contra. Pero cuando nada sucede y además hay victoria, dice lo que deberían decir jugadores, técnicos, dirigentes e incluso árbitros. También el Barça después de Anoeta. O el Madrid después del Camp Nou: «Esto está empezando. Será un fútbol más ecuánime. Démosle tiempo. Al principio habrá fallos. Es normal». ¿Tan difícil sería?