CARTA DEL DIRECTOR

Francisco Javier Martínez


San Julián, tiempo de toros y música

Cuando el mes de agosto encara su recta final, en Cuenca es hora de sus fiestas de San Julián, que dotan de actividad a una capital de provincia que languidece bajo el efecto de los calores estivales. Sin embargo, los conquenses esperan y disfrutan al máximo de los actos que llenan las calles, el recinto ferial y la plaza de toros. Es la antesala de San Mateo, la fiesta genuinamente autóctona, junto con la Semana Santa, aunque esta última tiene otro cariz bien diferente al vivirse en torno al sentimiento religioso de toda la ciudad.
San Julián es tiempo de toros y música. Son los dos ejes vertebradores de estas fiestas que sorprenden al que las desconoce y engancha para los próximos años.
Desde hace una década los toros, de la mano del empresario Maximino Pérez, son una referencia en el calendario nacional y pocas son las figuras que no pasaron por el coso conquense. Este año la ausencia más destacada fue la del diestro peruano Roca Rey por la lesión que padece, pero el ciclo rayó a un buen nivel con un Ginés Marín muy rotundo y un Pablo Aguado que dejó el pellizco que le hizo triunfar en otras plazas importantes. Los cinco días de corridas tuvieron la respuesta del público que, año tras año, responde a la llamada de la Fiesta Nacional en Cuenca.
La música está muy presente durante los días festivos y hay cabida para todos los gustos, desde los artistas del momento, como puedan ser los madrileños Izal, hasta las composiciones más populares, con la XXIIIMuestra de Músicas y Danzas Tradicionales. Pero tampoco hay que olvidar otras actividades no menos importantes como los concursos hípicos o la feria de artesanía.
Con el cambio del equipo de Gobierno en el Ayuntamiento seguro que todo vino un tanto precipitado -por las fechas-, y la nueva Corporación municipal ya habrá tomado nota de los aciertos y los errores cometidos estos días y adecuará las fiestas de San Julián del próximo año 2020 para que los actos festivos ganen en calidad y, sobre todo y lo más importante, sean del gusto de los conquenses y visitantes que, al fin y al cabo, son los que deben disfrutarlas.
Lo más importante de estos días festivos que están próximos a concluir es que la normalidad fue la nota dominante y no hubo que lamentar altercados de consideración, con lo que hubo un buen ambiente y prácticamente todos los ciudadanos disfrutaron en mayor o menor medida de lo que es este final del verano y antesala de San Mateo.