TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Pogba

Tres conceptos que por distintos motivos han ahogado y agotado este mes de ausencia: «cerveza», «investidura» y «Pogba». De lo primero, en fechas estivales y con tiempo, uno tiene la sensación de poder convertirse en profesional; de lo segundo, sin tiempo y en cualquier maldita fecha, la sensación es más retorcida, como de «hay que ver lo inútiles que somos para algunas cosas que en otras democracias hacen con los ojos cerrados». De lo tercero… ¿se está encargando alguien?

Ningún mantero ni vendedor ambulante de playa vendía la camiseta blanca con el nombre de Pogba. Así esperaba enterarme del fichaje de fichajes, el que cada maldito verano aparece 10, 100 o 1.000 veces en las portadas: «El Real Madrid llevaba tres años fichando a Hazard», decía el paisano. ¡Es cierto! ¿Puede ser que en estos tiempos los clubes fichen a largo-larguísimo plazo… y los aficionados estemos expuestos a un bombardeo despiadado de información servida gramo a gramo hasta llegar a la tonelada? Del «Pogba, a punto» al «Pogba se aleja» hay un chasquido de dedos, una mala digestión del gordo Raiola o un rumor que nace en boca del vecino de un primo del dentista que una vez extrajo una muela al cuñado del que reparte pizzas en casa de un hermano de Pogba. Así podemos estar un par de temporadas.

Me dicen por el pinganillo si no debería añadir el concepto «Neymar» a la terna. No, respondo. De Neymar deberíamos estar todos cansados hace tiempo, cuando decidió dejar de ser un futbolista (a pesar de que durante un buen tiempo fue el más preparado física y tácticamente del mundo para serlo) para convertirse en un producto víctima de su egocentrismo y del peor asesoramiento en muchos años. Puedo escuchar su nombre diez veces diarias y no sentirme agobiado. Que pase lo que tenga que pasar y se callen por el camino. Como si eso fuese posible…