La solución a los interrogantes del yacimiento de La Cava

Redacción
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Los arqueólogos han iniciado otra campaña de excavaciones en el yacimiento de 'La Cava', en Garcinarro, para recuperar estructuras de la Edad del Bronce y aclarar interrogantes de hallazgos como las 'cazoletas'

La solución a los interrogantes del yacimiento de La Cava

Los arqueólogos han iniciado este verano otra campaña de excavaciones en el yacimiento de 'La Cava', en Garcinarro, para recuperar estructuras de la Edad del Bronce y aclarar interrogantes de hallazgos como las "cazoletas" talladas en la roca o un edificio íbero sin igual en la Península. 

En la campaña continúan recuperando estructuras como la muralla de 'La Cava", al que los responsables de las excavaciones consideran como un yacimiento singular, principalmente por el estado de conservación de sus estructuras, pero también por su carácter "multifásico". 

Y es que, como explica el arqueólogo Miguel Ángel Valero, que en 2014 inició los trabajos en la zona, el estado de conservación el yacimiento es "óptimo", debido entre otros factores al hecho de que las diferentes civilizaciones que lo han ocupado no han eliminado los vestigios anteriores, sino que han construido sobre los restos. 

Esta circunstancia ha permitido a los investigadores encontrar "varias cápsulas del tiempo en las que, por la no limpieza del yacimiento, tenemos hiatos con materiales cerrados de una época determinada", según ha explicado Valero en declaraciones a Efe.

Aparte de esa secuencia estratigráfica, "totalmente definida", Valero ha comentado que uno de los factores fundamentales que ha garantizado la perdurabilidad ha sido el material utilizado, ya que no son construcciones hechas con mampostería sino que son "retallados en la roca".

Además del poblado de la Edad del Bronce, con un recinto amurallado, la ocupación posterior de la Edad del Hierro dejó grandes estructuras excavadas en la roca que se mantienen con más de tres metros de altura en algunos casos, y que fueron reutilizados en los siglos VI y VII "con una ocupación no definida", ha apuntado Valero.

En todo caso, el yacimiento fue utilizado también en la Baja Edad Media, la Edad Moderna e incluso en las décadas de los años 60 y 70 del pasado siglo, por pastores.

En la campaña de excavaciones de este año, que comenzó el pasado 1 de julio a través de un taller de recualificación profesional, dos técnicos y ocho peones trabajan para definir mejor el recinto amurallado y limpiar las "cazoletas" talladas en la roca para conocer su número exacto. 

Otro de los interrogantes que deja el yacimiento de Garcinarro, uno de los tres pueblos que forman el municipio conquense de Valle de Altomira, es un edificio de época íbera en el que las excavaciones han sacado a la luz tres estancias intercomunicadas por un pasillo retallado en la roca, volado sobre un precipicio de unos 60 metros. 

Valero ha indicado que han buscado paralelismos, edificios similares, pero que de momento no tienen un significado. "Puede ser un lugar de almacenamiento, de culto, no tenemos claro qué puede ser", admite el arqueólogo, aunque ha puntualizado que "por la energía empleada en la ejecución es un edificio destacado de época ibérica".

Las excavaciones en 'La Cava' comenzaron hace cinco años gracias al empeño del entonces alcalde de Valle de Altomira, Antonio Fernández, a quien siempre le había llamado la atención el yacimiento "en el que se veía el foso, alguna hornacina".

Fernández fue el que implicó a Valero en el proyecto, e iniciaron las excavaciones en un yacimiento "que nos ha puesto en el mapa y ha sido un revulsivo" para una zona muy deprimida y azotada por la despoblación, ha dicho el exalcalde, que ha destacado además que, con la creación de la asociación cultural que lleva el nombre del yacimiento, han realizado allí conciertos, espectáculos teatrales nocturnos y otras actividades que atraen a público hasta Garcinarro.

Además, a través de las ayudas contra la despoblación de la Inversión Territorial Integrada (ITI), han conseguido fondos para levantar un centro de interpretación, con aspecto de una cabaña íbera, que espera que ejecute la nueva Corporación municipal.