Migraña, en el foco del absentismo laboral y la discapacidad

Agencias
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En torno al 14 por ciento de la población mundial sufre jaqueca convirtiéndola en una de las enfermedades más incapacitantes de la sociedad

Migraña, en el foco del absentismo laboral y la discapacidad - Foto: "Designed by yanalya / Freepik"

La migraña es una enfermedad crónica que se caracteriza por una cefalea de gran intensidad, aguda y recurrente, pero es mucho más que un dolor de cabeza, ya que suele ir también acompañada de falta de concentración, vómitos o sensibilidad a los ruidos y a la luz. Es por ello, que la Organización Mundial de la Salud (OMS) la cataloga entre las veinte patologías más incapacitantes que existen. Es, además, un trastorno muy común, que afecta nada menos que al 14 por ciento de la población mundial, siendo en su mayoría mujeres. Según datos de la Sociedad Española de Neurología, hasta cinco millones de adultos padecen migrañas en nuestro país. Julio Maset, médico de Cinfa, asegura que “aunque no es una enfermedad grave, sí es capaz de dejarnos fuera de juego durante unas horas o, incluso, varios días”. La prueba es que la migraña es uno de los motivos más frecuentes de absentismo laboral.

No se conoce la causa exacta, pero se piensa que quienes padecen este problema tienen un cerebro especialmente reactivo. Según explica este especialista, “sus neuronas, hiperactivas y muy sensibles, envían impulsos a los vasos sanguíneos, lo que provoca su estrechamiento y posterior dilatación”. Estos cambios afectan al mismo tiempo a los tejidos que rodean los vasos sanguíneos, liberando sustancias que generan dolor. Para un correcto abordaje, lo importante es saber discernir entre una migraña y una cefalea o dolor de cabeza común, ya que muchas personas las confunden. No lo hacen quienes han padecido una migraña, porque ya han experimentado en primera persona cómo es y lo dolorosa e incapacitante que puede llegar a resultar.

 

Desencadenantes

Numerosas sustancias y circunstancias pueden desencadenar la crisis de migraña. El alcohol, el tabaco, los cambios en los niveles hormonales que provocan el ciclo menstrual o los anticonceptivos orales son algunos de ellos. Pero también lo son los olores fuertes, los cambios meteorológicos o de altitud bruscos, la falta de sueño, el ejercicio o el estrés.

No existe por el momento una cura específica para este problema, pero los expertos insisten en que se pude tratar y controlar. “Cuanto antes se haga mejor”, añade Maset, quien considera que “no hay que resignarse a convivir con un dolor que, a menudo, paraliza su vida diaria, sino acudir a su médico para que le indique el mejor tratamiento para su caso”.

Una parte del tratamiento está dirigido a mitigar los síntomas mediante analgésicos y/o antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) como el ibuprofeno, triptanes y otros fármacos. Es importante destacar que este tipo de tratamiento debe ser siempre valorados y prescritos por el médico para evitar los efectos adversos que puede provocar su uso continuado y no controlado. Y es que es habitual pacientes cuya situación empeora por haber hecho un uso indebido de los antiinflamatorios.

“El otro pilar del tratamiento lo constituye la prevención de los episodios de dolor agudo, tanto con fármacos como aprendiendo a identificar y a evitar los estímulos que los provocan. Por ello, es muy importante que la persona con migrañas frecuentes preste atención a las circunstancias en las que se desencadenan sus crisis para procurar evitarlas, en la medida de lo posible”, concluye el médico de Cinfa.

Si, a pesar de todo, la migraña se abre camino, los especialistas recomiendan aislarse en lugares tranquilos. Tumbarse en el sofá o la cama en una habitación a oscuras, mientras se respira de forma relajada, puede ayudar también a sobrellevar el dolor.