El 23% de contratos de hasta una semana lo firman mujeres

Nuria Lozano
-

La temporalidad, que alcanza el 90 por ciento en la provincia, la precariedad y la brecha salarial, marcan el panorama laboral del sector femenino conquense en el marco del Día Internacional de la Mujer

Acto de CCOO con motivo del Día de la Mujer - Foto: Reyes Martínez

El 23 por ciento de los contratos firmados por mujeres de Cuenca en 2019 fueron solo de hasta siete días de duración. Es uno de los datos que más preocupa a los agentes sociales en el marco de la celebración del Día Internacional de la Mujer, ya que pone de manifiesto que el empleo, o mejor dicho, el mal empleo, sigue siendo uno de los escollos para alcanzar la tan ansiada igualdad real entre hombres y mujeres en una provincia en la que la temporalidad alcanza el 90 por ciento. Trabajos a tiempo parcial, bajas remuneraciones o inexistentes y condiciones indignas, es el panorama al que se enfrenta el sector femenino en el mercado laboral. Se da la circunstancia de que es en las ocupaciones feminizadas- aquellas donde el porcentaje de mujeres es muy elevado- donde las condiciones son peores. «Ha habido avances, sí, pero aun queda demasiado por recorrer», destaca la secretaria provincial de Comisiones Obreras, María José Mesas. Si grave es que las contrataciones no lleguen a la semana, dice, más alarmante es la brecha salarial. 
El informe que acaba de presentar el sindicato a nivel regional arroja que ellas cobran un 17 por ciento menos de media en todos los sectores que ellos realizando el mismo trabajo y en las mismas condiciones. En la agricultura, principal motor económico conquense, la cifra se dispara al 40 por ciento. «Para nosotros ésta es una de las materias a abordar de forma inmediata porque esas diferencias salariales se traducen en otras brechas como la de protección en el desempleo o las pensiones». 
En este sentido, en el caso de Cuenca quieren ir más allá en lo que se refiere a los planes de igualdad cuya obligatoriedad ha fijado el Gobierno central en empresas de más de 50 trabajadores. «Es muy positivo, pero aquí esto es insuficiente porque nuestro tejido empresarial se compone de pequeñas y medianas empresas que en ocasiones no llegan a los seis empleados o que no tienen representación sindical y por eso vamos a luchar para que estas medidas se recojan en la negociación de los convenios colectivos», argumenta la responsable de Comisiones Obreras. 
CORRESPONSABILIDAD. Asimismo, cree que es vital la corresponsabilidad. «Si hay un dato que me pone los pelos de punta de este informe que hemos elaborado es la tasa de ocupación de hombres y mujeres con y sin hijos». Se refiere a que los varones sin hijos tienen una tasa de empleo del 84,7 por ciento, y con hijos la tasa sube hasta el 89,4 por ciento. Entre las féminas sin hijos la tasa de empleo es del 74,3 por ciento y del 68,2 por ciento cuando sí los tienen. Más curioso es que cuando tienen dos criaturas la tasa de empleo de los hombres sube hasta el 90,3 por ciento y la de las mujeres baja hasta el 68,4 por ciento. «Es brutal. Queda muy claro que la corresponsabilidad recae sobre nosotras y el efecto es que a más hijos menos empleabilidad». 
El lema elegido por Comisiones Obreras para la concentración de este viernes ha sido Vivas, libres, unidas. «Pero la mujer nunca será libre ni igual si no se equipara con los hombres dentro del mundo laboral», indica la secretaria provincial. Por ello, ya trabajan para iniciar este 2020 nuevas campañas como la que se puso en marcha el año pasado en el ajo, con el fin de frenar los fraudes a la seguridad social, la presión laboral y la precariedad que recaía en las trabajadoras. «Llegaremos a otros sectores y nos vamos a dejar la piel, especialmente en aquellos con una clara discriminación».
UN GRAN RETO. María José Mesas recuerda que gran parte del problema de la desigualdad radica en que la mujer sigue optando por profesiones ligadas a los servicios o al cuidado de personas y no a la industria, mucho mejor remunerada. Los datos de matriculación en las distintas facultades del campus de la UCLM en Cuenca son un indicador claro de esta reflexión. 
Así, en la Escuela Politécnica se matricularon el pasado curso 149 chicos y 46 chicas, mientras que en Educación hubo 202 matrículas masculinas frente a 520 femeninas. En Enfermería las estudiantes casi triplicaron a los estudiantes con 362 frente a 90. Las diferencias son menos significativas en grados como Ciencias Sociales y Comunicación. 
«La educación es la clave de todo, nosotros hemos colaborado en ocasiones con la universidad, pero hay que empezar desde edades tempranas para romper estereotipos y combatir discursos sexistas, machistas u homófobos», precisa Mesas, quien está convencida de que tomando medidas a nivel social y legislativo la desigualdad se puede combatir. «Es el reto del siglo XXI», concluye.