LA FORTUNA CON SESO

Javier Ruiz


El Gobierno de Pedroche

Este Gobierno nuestro que nace con el año es un poco como Cristina Pedroche, transparente en el inicio pero opaco al final. Tanta expectación con su vestido y lo que dejara ver que se nos puso de hierro Excalibur. A Pedro Sánchez se le ha puesto cara de Pedroche. Realmente es la mejor vedette de la política nacional, si salvamos a Iceta, que ese tiene su propia nación y movimiento. Pedro se cambia de traje como de novia el hijo de Cayetana. Y tan pronto nos sale insomne, responsable y estadista, como proletario, obrero y dormilón. Según salga el sol o tenga el día. Si Felipe era ciclotímico, Pedro es Groucho Marx directamente. Tengo unos principios y si no le valen, aquí van otros. Yo creo que es más flexibilidad que otra cosa. La gente se pone ortodoxa y no sabe qué hacer ni decir por criticar. Igual que Cristina Pedroche. Si se desnuda, porque se desnuda; si se tapa, porque se tapa. Ayer el comentarista del Concierto de Año Nuevo echó una bronca a los que estaban en Twitter comentando todavía el vestido de Excalibur. Las obras de Strauss también están llenas de metal y no pasa nada. Juan Sebastián Bach fue un follador nato, tuvo veinte hijos y nadie se pone estupendo. De hecho, quizá es por eso que escribió y compuso tanto. Por necesidad, para sacar sus hijos adelante. Lo admirable de Bach es que sólo por oficio alcanzara tal nivel de excelencia. Como Pedroche, que por hacerse la tonta es la más lista. Como Pedro, que por sacar un gobierno va a arreglar España y sus aristas. A Pedro le falta un Ortega que lo vertebre.

 La comparecencia de Pedro y Pablo el otro día sonó a inocentada tardía, malos vientos descompuestos, hórridas psicofonías del más allá. Parecía una orquesta desafinada, con dos directores a la vez y pocos músicos preparados. La foto en la que se ve a todos admirando a Pablo es sintomática. Pedro tendrá que convivir con la coleta en su culo y no le gusta. En el fondo espera que la jugada le salga como a Emiliano en tiempos, cuando metió a Podemos en el Gobierno y se los merendó. Pero Pedro no es Page ni por asomo. Tiene que estudiar varios tomos antes. Y pedir permiso a Iceta, claro. Los catalanes tocan la flauta de Hamelin y los demás los seguimos en fila. Para eso prefiero a Pedroche y liarme a hostias como Excalibur.

 Las naciones nacientes de este nuevo año como la leonesa terminarán como en el 73, 1873, con Pavía entrando a caballo en el Congreso para finiquitar la Primera República, que duró lo que un embarazo y cuatro presidentes. La Segunda trajo una guerra y la Tercera, un Rey muerto de risa en el salón de su casa dando discursos a los vecinos de escalera. Leonor será la presidenta honoraria de la República de Madrid Oeste, que es donde se ubica Zarzuela. Este jaleo ya está escrito. Tenemos el caballo, el de Abascal, para entrar en el Congreso también. Pero no sabemos si lo montará él o lo dejará a la puerta. Igual Pedro tiene dos luces aún para pasear del brazo de Arrimadas. Inés es la esperanza de los centristas, que es tanto como la espera de la primavera en febrero. Cristina Pedroche debe ir al Congreso y enseñar una teta como Cicciolina. Y luego taparse hasta el cuello. Igual que el Gobierno, el de la transparencia que no admite preguntas y no publica ni pactos ni acuerdos. Mal ojo se le pone a Junqueras. Tanto como a la abogada del Estado. Me quedo con Cristina, que es de Vallecas y no se esconde. Y un Gobierno con Chicote de vicepresidente. Al menos las cocinas y cloacas estarían limpias.
============o BOCATA (4784308)============