EL REPLICANTE

Alejandro Ruiz


La empoderada y el cocido de pelotas

Lo de Cristina Pedroche en Antena 3, líder de audiencia presentando las campanadas de Nochevieja, no es más que la antesala de esta república hortera, cutre, culi-progre, bananera y cuentista que vamos a estrenar con la década.

Sobre todo porque después de haberse dado un paseo en bikini por la Puerta del Sol, además de sus habituales apariciones con lentejuelas, transparencias, aberturas y vertiginosos escotes, aparece ahora embutida de cartón piedra, marcando formas con un sugerente vestido forrado de pan de oro, y no se le ocurre decir otra cosa que le hace sentirse «más diosa que nunca, más empoderada que nunca», cuando en realidad no es más que una versión camuflada y consentida de ‘la chica de Terry’, aquella rubia que aparecía en camisa blanca a lomos de un caballo tordo sin silla de montar. Pedroche dice sentirse empoderada y súbitamente, ella sí, deja de formar parte de la habitual publicidad sexista de mujer objeto que pone su cuerpo y belleza al servicio de la cuota de audiencia televisiva y la general satisfacción de babeantes.

El escenario es Atresmedia Televisión; la hipocresía del paternalismo social del régimen. Es lo que pasa cuando estás simplemente alineado o significado, como simple afecto o como militante activo de alguna moral totalizante, sermoneando y dando siempre la murga sobre modos de vida y normas de conducta difícil de cumplir y mantener. Para entenderlo mejor, extraigo de la web ‘filosofía&co’ la reflexión de Blaise Pascal afirmando que cuando el hombre trata de ser ángel, acaba siendo bestia, refiriéndose a que cuanto más se alejan las pretensiones de las posibilidades de cumplimiento, más contribuyen a malograrlo. «La hipocresía convive con la sinceridad, alimentando la una a la otra, y eso tiene una grave consecuencia: la incapacidad de alcanzar la verdad».

Por fortuna, al día siguiente, después del concierto de año nuevo con la Orquesta Filarmónica de Viena, este año bajo la batuta del maestro letón Andris Nelsons, entre Johann Strauss padre, Johann Strauss hijo y la Marcha Radetzky, el mal trago de la Pedroche se suaviza luego comiendo un cocido con pelotas de embutido ‘morcón’ murciano del que ya he escrito en este mismo espacio aludiendo a que la receta del cocido, sabiamente transmitida, conservada y arraigada en la tradición culinaria de mi familia, nos aporta todos los años, además de un considerable exceso de calorías, una magnífica excusa para la reflexión filosófica sobre el verdadero sentido de la existencia. Todo carece de importancia cuando vas por la quinta o sexta pelota engullida, correctamente impregnadas de limón fresco, cuidadosamente intercaladas entre los garbanzos, la sopa con fideos finos, la morcilla, el cardo, el tocino, y los demás ingredientes que componen el plato.