CRÓNICA PERSONAL

Antonio Casado

Periodista especializado en información política y parlamentaria


Tirabuzones catalanes

10/02/2020

El conflicto catalán está cada vez más enredado en los tirabuzones verbales. "Todo está entrelazado", dice el líder de ERC, Oriol Junqueras, desde la cárcel de Lledoners. Pero las palabras aportan mucha confusión y pocas certezas sobre el inmediato devenir, marcado por la cantada convocatoria de elecciones.

Cita con las urnas cuando el Parlament apruebe los Presupuestos de la Comunidad. Único dato fijo de una realidad sometida a la pugna entre las dos grandes ramas independentistas, impaciente (JxCat) y gradualista (ERC), y al arranque de la pactada (ERC-PSOE) mesa negociadora de los Gobiernos central y autonómico sobre el "conflicto".

Lo último es la anunciada incorporación del vicepresidente, Iglesias Turrión, a dicha mesa. Lo hemos sabido cinco minutos después de que el aún presidente de la Generalitat, Quim Torra, endureciese su posición con su extravagante reclamación de un mediador internacional. Aceptarlo haría el juego al soberanismo, cuyo sueño inalcanzado es precisamente la internacionalización del problema. Lo verbaliza hablando de "Cataluña y España", como si fueran dos entidades equiparables. Una forma como otra cualquiera de soñar despiertos.

En ese marco de realidades de plastilina (elecciones, Govern amortizado, Torra visto para sentencia y mesa negociadora a punto de arrancar), el prófugo Carles Puigdemont, eurodiputado pendiente del suplicatorio remitido por la justicia española, entra en campaña por plasma con una idea fija: capitalizar en las urnas la "deslealtad" de ERC, por haber renunciado a "consumar la independencia de Cataluña" y también por haber hecho presidente a Sánchez, "que estuvo en la cocina del 155".

Este vector del análisis marcará el tiempo añadido de un Torra desahuciado y una legislatura mal enterrada. Hablo de la fractura de la unidad independentista frente al enemigo común (España), reonfirmada este lunes por el presidente del Parlament, Roger Torrent (ERC), al considerar que la figura del mediador, exigida por Torra (JxCat) y reclamada por el Parlament en expresa votación el jueves pasado, no debe ser un freno para la puesta en marcha de la mesa negociadora.

Sólo nos queda el factor Sánchez. Su futuro político cuelga de los 13 diputados de ERC y su eventual apoyo (o no) a los PGE 2020. Junqueras, que manda en el partido desde la cárcel, no ha querido pronunciarse. "Depende de muchas cosas", dice.

Lo dicho: la catalanización de la política española es agobiante, con una guerra abierta entre las dos principales fuerzas nacionalistas y la credibilidad del Gobierno Sánchez-Iglesias en con su credibilidad en modo "Ábalos".

 



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