La curva de las emociones también importa

L.Malvesí (EFE) - SPC
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Los expertos abordan la necesidad de gestionar los sentimientos durante la pandemia y salir así reforzados al acabar la cuarentena

La curva de las emociones también importa - Foto: BRIAN SNYDER

La crisis del coronavirus ha supuesto un punto de inflexión en nuestras vidas. El miedo o la ansiedad son algunos de los sentimientos más habituales de estos días y los expertos en psicología reflexionan sobre cómo reconducir de la mejor manera posible las emociones que provoca la pandemia, una situación en la que empezó predominando el temor, pero del que se puede salir reforzado.
«No hay nada más contagioso que las emociones, ni siquiera el coronavirus», señala el psiquiatra Jorge Tizón, autor de Salud emocional en tiempos de pandemia, quien junto al psicólogo Tomás Santa Cecilia comenta las variables que conducen la curva de lo que se está sintiendo en esta crisis sanitaria.

 

Miedo

El psiquiatra Jorge Tizón señala que el miedo está entre las principales emociones de esta pandemia que nos ha llevado a la reclusión y el confinamiento en un contexto de gran incertidumbre. «El ser humano viene dado con unos sistemas emocionales para responder automáticamente al mundo cuando ante la complejidad, ante el no control de la situación, venimos programados genéticamente para responder a esta pandemia con una serie de emociones primigenias, entre ellas el miedo», explica.

 

Sentir, pensar y actuar

A partir de todas las variables que se presenten durante el confinamiento, las personas vivirán emociones distintas, desde caer en el miedo y la ansiedad y no salir de la cama ni tener higiene personal, hasta afrontar la nueva situación como una oportunidad para hacer todas las cosas para las que antes no había tiempo de hacer, o aprovechar para estar con los seres queridos. «Es el discurso narrativo de cada uno, lo que pensamos luego lo podemos convertir en realidad mediante nuestras acciones. Si creo que es oportunidad para pasar tiempo con mis padres, haré actividades con ellos, los cuidaré, aprovecharé este tiempo», añade.

 

Apego

El experto destaca que es otra de las emociones básicas que están floreciendo en esta reclusión y del que se han derivado todas las iniciativas de solidaridad y cuidados entre personas que se están viendo estos días. El psiquiatra lo relaciona con la discusión filosófica que ya «subyacía» antes del coronavirus: «Queremos ir al mundo neoliberal del sálvese quién pueda o cuidarnos los unos a los otros y al medio ambiente para que el Planeta no vuelva a ir en nuestra contra».

 

Autoestima

La percepción que tenemos de nosotros mismos facilita o dificulta el enfrentamiento a todos los cambios venideros. Si nos sentimos seguros de quienes somos y el valor personal de antes del confinamiento, ahora también pensaremos que podremos afrontarlo de la mejor manera posible y extraer alguna lección positiva, mientras que si no hay autoestima se percibirá todo como una amenaza más fácilmente.

 

El poder de conversar

El autor de Salud emocional en tiempos de pandemia anima a hablar de lo que sentimos. «Ya quedan muy desfasadas y antiguas creencias como que el hombre tiene que ser racional, que las emociones son cosas de mujeres, etcétera. Mientras seamos seres humanos tendremos emociones. Lo importante es saber manejarlas». En este sentido, Santa Cecilia coincide: «Somos seres emocionales, no seres exclusivamente racionales. Si solo fuéramos racionales, nunca cometeríamos errores». 

 

Personalidad

Un importante parámetro a tener en cuenta para doblegar la curva hacia los sentimientos positivos, explican los expertos, es el temperamento, la personalidad de cada persona, «cómo de sociables seamos». «Si ya de por sí disfrutas pasando tiempo solo y en casa lo afrontarás más fácilmente que si estás acostumbrado a no parar», recalca.

 

La imposición del cambio

Los cambios llevan aparejados a estados que varían en gran medida según si son voluntarios o, como en el caso del coronavirus, impuestos. Cómo afrontar ese cambio, «si como una amenaza o como un reto», prosigue Santa Cecilia, «es clave a la hora de generar unos pensamientos y unas emociones u otras».

 

Amenaza o reto

El psicólogo señala que si se aborda la situación como una amenaza nos invadirán emociones negativas tales como el miedo, la tristeza o la apatía, mientras que si las personas lo viven como un reto o una oportunidad se generarán emociones y pensamientos positivos de esperanza, felicidad y tranquilidad. «Si lo vivimos como un reto entonces sentiremos alegría, tendremos buenos hábitos durante el confinamiento, nos dedicaremos tiempo, en definitiva, permitiremos a nuestro cuerpo que segregue hormonas que nos den felicidad y bienestar», señala.

 

Contexto

«No es lo mismo llevar el confinamiento si somos un futbolista de primera división en su casa de 200 metros cuadrados que si vivimos en una gran ciudad en 60 metros cuadrados, o si estamos con una pareja o con niños y personas dependientes a nuestro cargo», apunta Santa Cecilia. «Al final las emociones son experiencias psicofisiológicas complejas que experimentan las personas como resultado de su relación con el entorno», añade el experto.