Señalados por sus vecinos

SPC- Agencias
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Sanitarios, cajeros de supermercado e incluso contagiados se ven presionados para abandonar sus viviendas por miedo a la infección

Señalados por sus vecinos

En mitad de los aplausos diarios, los mensajes de aliento y las muestras de cariño de la inmensa mayoría de la ciudadanía, se abre paso una corriente de intolerancia que ataca al corazón de quienes están dando más la cara por mantener a sus compatriotas sanos y alimentados. Una oleada de carteles hirientes que, amparados por el cobarde anonimato, ponen en el foco a sanitarios, cajeros de supermercados y contagiados, entre otros, invitándolos a aislarse de manera completa y marcharse de sus hogares sin ningún motivo más allá del puro miedo.
Es el caso de Miriam Armero, una empleada de una cadena de alimentación en Cartagena, cuyos vecinos le dejaron pegada en un espejo una a la entrada del edificio en el que reside y que su hijo de 10 años encontró. En el cartel casero se podía leer: «Somos tus vecinos y queremos pedirte por el bien de todos que te busques otra vivienda mientras dura esto ya que hemos visto que trabajas en un supermercado y aquí vivimos muchas personas. No queremos más riesgos».
Dada la situación, y aunque no acostumbra a hacerlo, Miriam subió un vídeo a su cuenta de Facebook explicando lo ocurrido además de contestar con otra nota pegada en el portal del edificio y en la que les pedía a sus vecinos un poco de «empatía» y les recordaba que gracias a su trabajo ellos pueden comer cada día.
En el caso de que no aparezcan el responsable o responsables que han escrito el cartel, Armero ya ha amenazado con denunciar a la comunidad. Y es que, lo que más le ha dolido a esta cartagenera es que su hijo haya visto la nota y creyera que los iban a echar de su casa porque su madre trabajaba en un supermercado. 
Además, en las redes sociales quiso aclarar que extrema las medidas de higiene con su familia y que no besa a sus hijos hasta que no se ha desinfectado.
La mujer ha recibido desde que se hiciera pública su historia muchos mensajes de apoyo e incluso han ido a la puerta de su trabajo para aplaudirle. También el presidente de su comunidad se ha volcado con ella. Ahora que su hijo ya está más tranquilo, espera que la persona responsable pida disculpas.
Pero no se trata de un caso aislado. Internet se ha llenado estos días de testimonios similares, como el de Clara Serrano. Desde que comunicó a sus compañeros de piso que estaba contagiada, su casero le invitó a irse. «Me dijo que era una egoísta porque, trabajando donde lo hacía, sabía que me iba a infectar», explica esta enfermera conquense. Desde hace más de un mes, ejerce su profesión en una unidad madrileña de COVID-19, y según ella, «siempre guardaba la distancia de seguridad» con los otros tres inquilinos. «Decidí salir a la cocina exclusivamente para cocinar y poner la lavadora y comía en mi cuarto», añade. Días más tarde empezaron los síntomas y, con ellos, los cuidados más minuciosos: «Empecé a usar un baño yo sola y a turnarnos para utilizar la cocina, desinfectándola antes y después». Sin embargo, al confirmarle el positivo, la respuesta fue tajante: «Te vas a tener que ir».
Horas después desalojó la casa. Gracias al apoyo del sindicato de enfermería Satse, se mudó al hotel Colón -ahora medicalizado-, en el que reside desde entonces en pleno centro de Madrid. «Lo sentí como un ataque al colectivo», narra.
«Por lo visto, había otro chico al que le habían hecho lo mismo y estaba en el coche, con fiebre, sin tener una cama en la que dormir. Luego vinieron muchos más», añade esta joven de 31 años. 
Aviso Policial. La Policía Nacional perseguirá los delitos de odio en forma de mensajes contra los profesionales expuestos al coronavirus, como sanitarios o empleados de supermercados, a los que algunos de sus vecinos piden que no regresasen a sus casas al terminar la jornada de trabajo.
Así lo puso en conocimiento de la ciudadanía en la rueda de prensa posterior a la reunión del comité científico-técnico de seguimiento de la pandemia de la COVID-19 la subdirectora general de Recursos Humanos y Formación de la Policía Nacional, la comisaria principal María del Pilar Allué.
En ella, Allué recordó que las comisarías siguen abiertas a pesar del estado de alarma decretado por el Gobierno hace ya un mes, por lo que, subrayó, la Policía continuará con las labores de persecución de este tipo de delitos.
Allué manifestó que son conductas «denunciables, perseguibles y altamente reprobables por cualquier persona de bien».