Última oportunidad en Israel

Agencias
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Gantz y Netanyahu apuran las conversaciones para cerrar un Gobierno de unidad 'in extremis' gracias a la prórroga para dialogar concedida por el presidente que concluye esta medianoche

Última oportunidad en Israel - Foto: Ammar Awad

El presidente israelí, Reuven Rivlin, dio un puñetazo en la mesa, in extremis, a minutos de concluir el plazo de Beny Gantz para formar Gobierno -que expiraba la medianoche del pasado lunes- y le concedió dos días más para finalizar un pacto con Benjamin Netanyahu. Un plazo que concluye esta medianoche, por lo que ambos comenzaron ayer unas negociaciones a contrarreloj que se frenaron a media tarde, pero que continuarán a lo largo del día de hoy.
Lo habitual es que la Presidencia, a solicitud del candidato, conceda una prórroga de hasta dos semanas para las complicadas negociaciones que requiere montar una coalición de Gobierno. Pero Rivlin lleva un año reclamando responsabilidad a las partes y parece harto. 
Así las cosas, Gantz y Netanyahu están condenados a entenderse y presentar un Ejecutivo que pueda obtener el favor de la mayoría simple de la Cámara (61 diputados) antes de esta medianoche.
El líder opositor llega a este escenario debilitado, sin un Azul y Blanco a quien representar, pues la alianza con la que se presentó a las elecciones de marzo se ha resquebrajado ante el rechazo de buena parte de ella a negociar con el primer ministro en funciones. El objetivo con el que se formó, recuerdan, era echarle del poder, no compartirlo con él y gobernar a su lado.
De no lograr afianzar un Gabinete, las posibilidades de Gantz en unos nuevos comicios, concurriendo sin sus socios y tras el desgaste de haber fracasado de nuevo, se verían enormemente reducidas.
Netanyahu, por el contrario, llega acrecentado. La crisis del coronavirus le ha permitido presentarse a diario como un gran gestor de problemas y exhibir, de nuevo, sus relaciones con líderes internacionales de la talla de Putin y Trump. Y las encuestas le son favorables.


«No a cualquier precio»

El último sondeo de intención de voto, difundido ayer, le daba al gobernante Likud 40 diputados, en vez de los 36 de ahora, lo que le garantizaría la mayoría simple con sus socios tradicionales, de la derecha y ultraortodoxos, sin tener que buscar un Ejecutivo de unidad. Gantz, por su parte, pasaría de los 33 escaños de Azul y Blanco, a lograr 19 en solitario.
Ambos habían anunciado hace tiempo «importantes progresos» en sus negociaciones y el país daba por hecho tendría un Gabinete, tras soportar cerca de año y medio (desde diciembre de 2018) un Ejecutivo en funciones. El pacto que se dibujaba incluía reparto de cargos y la alternancia entre ambos en la Jefatura del Gobierno, comenzando por Netanyahu el primer año y medio. Pero hace una semana, las negociaciones se rompieron y Gantz declaró públicamente que quiere un Gobierno de unidad, «pero no a cualquier precio».
De no lograrlo, Rivlin no entregará el mandato a un nuevo candidato, sino que trasladará esa responsabilidad al Parlamento, que tendría 21 días para elegir a un diputado al que encargar la formación de un Ejecutivo. Una vez designado, tendría otras dos semanas para montarlo. De no cumplirse estos plaos, Israel estaría condenado a sus cuartas elecciones en un año.